En 1930 acontece esta entrevista al intelectual pintor poeta cordobés Julio Romero….
En la falda de la Sierra, cual perrillo faldero, se tiende y estira un pueblecito andaluz. La carretera, calle central del pueblecito, es como la esquema del perrillo faldero. Sí, la espina dorsal de la mayoría de los pueblos es el arrecife, así como la de todo pantalón elegante es la artista.
Dudamos si fue que el arrecife buscó a la vivienda, o si, por el contrario, la vivienda fue asomándose a las cunetas curiosa por conocer al caminante. Lo innegable es que todo pueblo tendido al margen de una carretera tiene un no sé qué de peón caminero.
Pues bien; en uno de estos pueblos y en una de estas calles hemos paladeado la emoción de conocer al mago pintor de la mujer española: Julio Romero de Torres. El famoso artista de la tierra de los Califas ha buscado salutífero descanso en un pueblecito granadino, en el que cada chorro de agua lo es también de salud.
No con amabilidad, sino con llaneza y afecto, nos ha recibido Romero de Torres. Estaba en el delicioso jardín de un hotelito denominado San Roque: una pequeña Alhambra. El gran artista, sin proponérselo, está rodeado de un ambiente de arte.
A su derecha, otro gran pintor: González Santos, sevillano…, digno de ser moreno. ¡ No cabe en cabeza humana que este lord con cuello de pajarita haya nacido en la Tierra de María Santísima!
Entono la más sincera palinodia: yo creí a pie juntillas que «Don Manué González Santos era paisano de Macdolnald. A la izquierda de Romero de Torres… la Virgen de la Macarena, obra cumbre de González Santos: Adelita González. ¡ Eso es superarse, D. Manuel !
Inmediatamente, la distinguida señora de Moreno, apellido que el fotógrafo se obstinó en justificar hasta la saciedad en el colorido de la cara del «peque», hijo de dicha dama. El caballero denodadamente descubierto en rudo contraste con la vegetación del paisaje no es el divino Calvo; nada de espantás; muy calvo, pero muy humano y más simpático; distinguido boticario, estimado amigo nuestro y admirador de Romero de Torres y …. de Adelita. Entre el mago pintor y la divina mujer…, el peor de los plumeros.
La tarde es amplia; la luz, intensa… Paseamos.
MUNDO GRÁFICO 15 ENERO 1930 ENTREVISTA A JULIO ROMERO DE TORRES EN LA SIERRA DE GRANADA CON SUS AMIGOS.
Reportero. ¿Qué hay, D. Julio? Romero de Torres. Poca cosa: aquí cumpliendo una quincena. Reportero. Con paisajes como este y chicas como esta… ¡ cadena perpetua ! Adelita. ¡ Condenao ! Reportero. ¡ Que me… indulten si es mentira !. Romero de Torres. Oiga usted, periodista: ¿por qué no interviuva usted a don Cristóbal? (Don Cristóbal es una desmesurada señora híbrida, melenuda, desgarbada, cuya careta nos da la sensación del descubrimiento de América. Un Colón apócrifo. En cuanto la vemos, D. Julio y este modesto servidor gritamos: ¡¡¡ Tierra !!!… ¡Abrete y tráganos!
Y en esta tarde amplia, luminosa y alegre como buena andaluza, yo he sentido la emoción de conocer a Julio Romero de Torres y la dicha de saludar a Adelita González.
F. PRIETO ESTRADA (Brindo por D. Enrique Romero de Torres) Revista Mundo Gráfico, 15 enero, 1930.
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