El chico de las azoteas – PROYECTOGARLO

El chico de las azoteas.

Relato biográfico de Ernesto, joven aventurero nacido en un lugar de Andalucía, viajero, pintor, escritor
En esta noche de noviembre observo desde el palomar privilegiado toda la inmensidad de esta ciudad Córdoba, sultana y mora, virgen y cristiana, secreta y olvidada, junto con el gato de Gertrudis, el famoso rey de la judería, su nombre es Prudencio. En las noches frías salta por la medianera, se cuela en mi habitación, entre las sábanas se asienta, siempre a la misma hora las 01 de la madrugada, sabiendo que me levanto para ir al Palomar a escuchar las estrellas, ojear las azoteas y escribir versos.
Me presento. Mi nombre es Ernesto, nacido en Málaga, de niño trasladé mi residencia a Córdoba, con mis padres y hermanas, siendo una familia muy extensa, con mis tias y tios por parte de ambos ramales. Residimos siempre en el centro histórico, entre la calle La Feria y la Plaza del Potro, en un caserón con unas vistas desde sus azoteas, que siempre añoro; aunque en este módico loft donde vivo ahora sigo disfrutando del cielo de Córdoba. Mi edad es longeva, aunque Pilar me puso el sobrenombre «El chico de las azoteas». Curiosamente siempre he vivido en casas con azotea para tender la ropa, hacer peroles, bailar, cantar, pintar, ojear y, sobre todo, maravillarme de los lugares donde he desempeñado mi trabajo. A lo largo de mi vida corta longeva, he visitado casi todos los países del mundo conocido, cada ocho meses nos cambiaba el Ministerio de Defensa de capital, y vuelta a empezar. Siempre feliz, haciendo lo que me gustaba, acompañando a mis jefes, con una condición, mi habitación con azotea en el lugar de destino.
Continuará….. 18 noviembre 2024, 00.35 madrugada. Ya es hora de ir preparando la mochila para subir a la azotea con Prudencio, está por llegar, y contemplar hoy la torre de Santa Catalina, llevo la linterna, el bloc, los lápices, la botella de agua y de leche, el saco de dormir, todo preparado para ver el amanecer. Con poca edad mi hermana mayor se casó con un militar, y me llevaron con ellos, siendo el primer destino El Ferrol, donde inicié mis estudios en la Marina Española, siendo el primero en mi promoción. De ahí me trasladé a Madrid, para estudiar derecho y filosofía. He tenido siempre buena memoria fotográfica, y destreza con los idiomas, lo que me ha permitido optar a puestos que nadie quería, pero a mi me han dado la posibilidad de viajar con mis altos mandos. Con el tiempo conseguí ser el chófer de Don Eufemio, diplomático español, mecenas, pintor y escritor, con el que he dado la vuelta al mundo varias veces.
Voy a parar de escribir, ya ha llegado Prudencio, y nos vamos a la azotea. Hasta mañana. Feliz noche.
En esta mañana fría nos hemos despertado a las siete de la mañana, el amanecer se nos fue, aquí estamos Prudencio y un servidor, acurrucados en el saco de dormir, herencia de mi tío Martínete, gran aventurero y vertiginoso alpinista. ¡Ay, aún está agujerado el saco de dormir, por los cigarros de mi tío en esas heladas cumbres donde su alma un día se desprendió al vacío! Mi prima Kathy al vernos en el entierro en Huesca, me obsequió con este recuerdo. Martinete había dejado por escrito todos sus bienes materiales, siempre que salía de expedición a la montaña, en este último viaje fue a «Sagarmatha», como se conoce al Everest en Nepal. Martinete fue un hombre muy echado para adelante, desde pequeño se subía a los camiones de su padre, y se tiraba al vacío. Su hija Kathy me entregó un cuaderno donde anotaba sus historias más personales, y es el libro que tengo ahora todas las noches cuando subo a contemplar las estrellas con Prudencio. Anoche estuvimos leyendo en voz alta, en el silencio de la noche en la judería, mientras el antiguo Alminar de Santa Catalina nos miraba con atención. Siempre al abrir el cuaderno sale humeante el olor del tabaco de mi tío, haciéndome recordar que la vida es muy breve, teniendo que aprovechar todas las horas, si se puede, haciendo lo que nos de en ganas.
En la vida actual se vive todo a prisa, sin tiempo, ya tuve mis años de locura en el trabajo, tanto que los aviones se convirtieron en «taxis» pues con mis jefes en cada semana nos desplazabamos a dos destinos por temas relacionados con la geopolítica de España, reuniones «secretas» donde yo como chófer tenía que conocer al dedillo todas las rutas con el coche oficial. Eso sí, todo muy organizado, nos atendía la misma empresa de seguridad privada y asistencia médica pública, siendo los encuentros en lugares privilegiados en las ciudades visitadas. He aprendido mucho en mi cargo, como persona de confianza, imaginaos al volante en un coche donde mis jefes lo contaban todo, todo, todito. Recuerdo el día de mi jubilación, mis jefes me obsequiaron con un aguinaldo mayúsculo, inesperado e imaginable para mi.
Como la vida es un soplo, os cuento sobre el aguinaldo recibido. Aunque mi formación académica ha sido la Marina Española, por tradición familiar, en El Ferrol, de jovenzuelo conocí a un amigo de mi tía Catalina, su nombre es Petronilo, un jinete espectacular de las llamadas Caballerizas Reales de Córdoba. Cada vez que veníamos a Córdoba, mi tía mientras iba a la Catedral de Córdoba, me dejaba al cuidado de los caballos con Petronilo. Aquí aprendí mucho sobre la vida ecuestre, y bueno mis jefes sabían de mi predilección así que me regalaron un potro de 4 años, el cual ahora está en los establos de Córdoba Ecuestre. Todos los días me acerco a estar con él, a cuidarlo aunque él es el que me cuida a mí, pues cuando tengo que auparme a él busca la forma de hacerlo más fácil. En este lugar privilegiado actualmente gestionado por la Asociación Córdoba Ecuestre me encuentro como en mi casa, tanto que «Celestino», así se llama mi potro, es muy cotizado entre todos los que nos apasiona el mundo del Caballo Pura Raza Española.  Hoy es 19 de noviembre, en Sevilla está el Salón Internacional del Caballo, llevo años sin ir, por temas de salud, no obstante «Celestino» si participa con su agilidad y enseñanza por parte del equipo de jinetes, hacen de él un equino ejemplar en la Danza «Duende y Pasión». Lucía, la amiga de Gertrudis, periodista me acompaña cuando voy al espectáculo nocturno donde disfrutamos mucho de todo este ambiente. «Celestino» es uno de los regalos de mi jubilación, y el otro es este «Loft» céntrico en la judería cordobesa con Azotea.
Mientras he ido contando toda esta breve historia, he ido haciendo las faenas de este «loft», he almorzado solo, y ahora a las cinco de la tarde he quedado con mi buen amigo Eustaquio para dar un paseo por la ribera del Río Guadalquivir. Esta noche volveré, si dios mediante, a escribir un ratito más antes de subir a la Azotea. Feliz Tarde !!!
Carlos Alberto descendiente de Familia Cassas i Murillo en Cordoba jpg – PROYECTOGARLO
CARLOS ALBERTO LEYENDO LA NOVELA "DIARIO DEL ARTE" 2023. ESCRITA POR JUANJO GARLO, 482 PÁGINAS. EN VENTA. CLIC EN LA IMAGEN..
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