Cordoba Cuna de la Convivencia por Robert Lanquar – PROYECTOGARLO

Córdoba, Cuna de la Convivencia por Robert Lanquar.

Una reflexión sobre historia, cultura y diálogo entre civilizaciones
Robert Lanquar reflexiona sobre el legado histórico de las tres culturas y el futuro del diálogo entre civilizaciones.
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Palacio del Bailío – Biblioteca Viva de al-Ándalus | 4 de noviembre de 2026.
Córdoba, una ciudad que lleva consigo una idea.
Córdoba volvió a situarse en el centro de una reflexión histórica y cultural de alcance universal con la celebración de la ponencia «Córdoba, ¿cuna de la convivencia?», impartida el pasado miércoles 4 de noviembre por Robert Lanquar, Ph.D., comisario del Foro de Córdoba, Foro Mundial de la Convivencia, impulsado por la Fundación Paradigma Córdoba para la Convivencia.
El encuentro tuvo lugar en la Biblioteca Viva de al-Ándalus, situada en el Palacio del Bailío, un espacio especialmente significativo para abordar una cuestión que forma parte de la memoria histórica y de la proyección internacional de nuestra ciudad: la convivencia entre culturas y civilizaciones.
Desde el comienzo de su intervención, Robert Lanquar planteó una pregunta fundamental: ¿fue realmente Córdoba la cuna de la convivencia o estamos ante una imagen idealizada que la historia ha construido con el paso del tiempo?
Su respuesta fue una invitación a comprender el significado profundo de esta afirmación: Córdoba no inventó la convivencia como se inventa una máquina, pero la encarnó como pocas ciudades lo han hecho. Su experiencia histórica permitió pensarla como un horizonte de memoria, ejemplo y aprendizaje para la humanidad.
Una reflexión que trasciende la evocación nostálgica del pasado y que invita a reconocer la complejidad de una ciudad cuya identidad se ha construido mediante encuentros, intercambios culturales y aportaciones de diferentes tradiciones religiosas e intelectuales.
La convivencia: una palabra contemporánea para una realidad histórica.
Uno de los primeros aspectos abordados por Lanquar fue el propio significado de la palabra convivencia.
Los habitantes de la Córdoba del siglo X no utilizaban este término con el sentido que hoy le otorgamos. Como concepto historiográfico, su difusión está vinculada al siglo XX y, especialmente, al historiador Américo Castro, quien en su obra España en su historia, publicada en 1948, defendió que la identidad española no podía comprenderse sin la interacción histórica entre cristianos, musulmanes y judíos.
Esta interpretación generó un importante debate intelectual con Claudio Sánchez-Albornoz, defensor de una continuidad histórica hispánica que otorgaba menor protagonismo a las aportaciones islámicas y judías.
Posteriormente, diferentes investigadores ampliaron el debate. María Rosa Menocal, con The Ornament of the World, difundió una visión de gran riqueza cultural de la Andalucía medieval, mientras que David Nirenberg, en Communities of Violence, introdujo una mirada crítica sobre las relaciones entre las comunidades, recordando que la coexistencia también estuvo atravesada por episodios de violencia y conflicto.
Esta aproximación permitió establecer una distinción esencial: convivir no significa únicamente coexistir o tolerar al otro. Significa compartir espacios, lenguas, mercados, conocimientos y conversaciones; implica relacionarse y aceptar que el encuentro con otras personas y culturas también puede transformarnos.
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La Córdoba medieval: una ciudad abierta al conocimiento y al intercambio,
El recorrido histórico de la ponencia nos trasladó hasta el año 756, cuando Abderramán I llegó a la península ibérica y estableció el emirato independiente de Córdoba, después de la caída de los omeyas de Damasco.
En el año 929, Abderramán III se proclamó califa y convirtió Córdoba en una de las grandes capitales políticas, intelectuales y comerciales del Occidente medieval.
La ciudad adquirió una extraordinaria relevancia en el Mediterráneo y en las rutas comerciales de su tiempo. Junto con Lucena, formaba parte de aquel mundo de intercambios que conectaba Oriente y Occidente, participando en la circulación de mercancías, conocimientos y tradiciones culturales.
La Córdoba de aquella época destacó por sus mercados, bibliotecas, baños públicos, infraestructuras urbanas y actividad intelectual. Fue un centro de atracción para comerciantes, diplomáticos, estudiosos y personas procedentes de diferentes territorios.
En este contexto convivieron comunidades musulmanas, judías y cristianas. Los cristianos que vivían bajo dominio islámico eran conocidos como mozárabes, al haber incorporado numerosos elementos de la cultura árabe sin abandonar su fe.
Lanquar explicó también el régimen jurídico de la dhimma, que reconocía protección religiosa y determinados derechos a judíos y cristianos, aunque establecía diferencias y restricciones respecto a la población musulmana.
Esta precisión resulta fundamental para comprender aquella sociedad sin idealizarla: existía una pluralidad reconocida, pero no una igualdad de derechos en el sentido contemporáneo.
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La Mezquita-Catedral y la memoria de las culturas.
Uno de los ejemplos más representativos de esta superposición histórica es la Mezquita-Catedral de Córdoba.
Su emplazamiento conserva la memoria de diferentes momentos históricos. En aquel espacio se encontraba la basílica visigoda de San Vicente, cuya utilización fue compartida durante un tiempo por cristianos y musulmanes.
Posteriormente, hacia el año 785, Abderramán I adquirió la parte correspondiente a los cristianos e inició la construcción de la mezquita.
Siglos después, en el siglo XVI, se levantó una catedral cristiana en el interior del edificio islámico.
El resultado constituye uno de los testimonios arquitectónicos más extraordinarios de la historia europea: un mismo espacio en el que se encuentran huellas de la antigüedad visigoda, del esplendor omeya y del Renacimiento cristiano.
A escasa distancia se encuentra la Judería y su sinagoga medieval, construida en 1314 o 1315, uno de los escasos testimonios conservados de arquitectura religiosa judía medieval en Andalucía.
Mezquita, catedral y sinagoga representan, en un espacio urbano reducido, distintas memorias religiosas y culturales que forman parte de la identidad histórica de Córdoba.
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Los grandes protagonistas de una cultura universal.
La convivencia histórica no se comprende únicamente a través de edificios, monumentos y acontecimientos políticos. También necesita rostros, nombres y trayectorias personales.
Robert Lanquar dedicó especial atención a algunas figuras que representan la capacidad de Córdoba para generar conocimiento y proyectarlo más allá de sus fronteras.
Hasdaï ibn Shaprut, médico judío cordobés y destacado consejero de Abderramán III y al-Hakam II, desempeñó un importante papel diplomático y cultural. Su actividad contribuyó al desarrollo de las relaciones entre el califato y otras cortes europeas. A su alrededor floreció un destacado círculo de gramáticos, poetas y pensadores hebreos.
Al-Hakam II, califa conocido por su interés por los libros y el conocimiento, impulsó una importante actividad bibliográfica. Las crónicas atribuyen a su biblioteca una extraordinaria cantidad de volúmenes escritos en diferentes lenguas. Más allá de la exactitud de las cifras históricas, su figura representa la importancia que podía alcanzar el saber como parte de la acción política y cultural.
La ponencia también recordó a dos de los grandes pensadores nacidos en Córdoba durante el siglo XII:
Averroes (Ibn Rushd), filósofo y juez musulmán, reconocido por sus comentarios sobre Aristóteles y por la influencia que su pensamiento ejerció en la filosofía europea.
Maimónides (Moisés ben Maimón), médico y filósofo judío, autor de Guía de los Perplejos, cuya obra tuvo una profunda repercusión en el pensamiento religioso y filosófico.
Ambos reflexionaron sobre las relaciones entre razón y fe y sus aportaciones llegaron a influir en el pensamiento cristiano medieval, incluido el de Tomás de Aquino.
Dos figuras de tradiciones diferentes, nacidas en una misma ciudad y capaces de trascender los límites culturales y religiosos de su tiempo.
A estos nombres se suma Wallāda, figura fundamental de la poesía andalusí, cuya memoria también fue evocada en las palabras finales de la intervención.
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Una historia que también tuvo sombras.
Uno de los aspectos más interesantes de la exposición fue la voluntad de no presentar la Córdoba medieval como un paraíso de convivencia permanente.
Lanquar abordó las contradicciones y dificultades que marcaron aquella realidad histórica.
La primera fue la desigualdad jurídica. El régimen de protección de las comunidades judía y cristiana no significaba igualdad plena, sino una organización social jerarquizada.
La segunda fue la violencia. Entre los años 850 y 859 tuvieron lugar los episodios conocidos como los mártires de Córdoba, protagonizados por un grupo de cristianos alentados por san Eulogio y san Álvaro.
La tercera estuvo relacionada con los fundamentalismos religiosos. A mediados del siglo XII, la llegada de los almohades a Córdoba, en 1148, supuso un endurecimiento de las condiciones para las minorías religiosas. Maimónides y su familia abandonaron la ciudad. Averroes también sufrió dificultades al final de su vida, llegando a ser apartado y desterrado a Lucena.
Resulta especialmente significativo que una ciudad que había visto nacer a pensadores de alcance universal llegara en determinados momentos a no poder acoger a sus propios hijos.
Finalmente, el ponente señaló el peligro de la memoria interesada: la idealización romántica del pasado andalusí y la utilización política o turística de la convivencia como imagen simplificada de una realidad mucho más compleja.
Reconocer estas sombras no resta valor al legado cordobés. Al contrario, permite comprender que la convivencia nunca fue un estado natural ni una conquista definitiva. Fue una construcción humana, frágil y condicionada por las circunstancias políticas, sociales y religiosas de cada época.
Cordoba Cuna de la Convivencia por Robert Lanquar – PROYECTOGARLO
Córdoba: de la memoria histórica al compromiso de futuro.
La pregunta inicial volvió a ocupar el centro de la reflexión: ¿fue Córdoba la cuna de la convivencia?
La respuesta de Robert Lanquar fue matizada. No fue el único lugar del mundo donde se produjeron encuentros entre culturas y religiones. Existieron otras experiencias históricas en Toledo, Sevilla, Granada, Sicilia, Bagdad o Alejandría.
Sin embargo, Córdoba representa un ejemplo especialmente significativo por la intensidad de su desarrollo intelectual, la huella material de su historia y la proyección universal de sus protagonistas.
Por ello, puede considerarse una cuna simbólica y ejemplar de la convivencia: no porque inventara el concepto, sino porque lo vivió, lo pensó y dejó una experiencia histórica sobre la que todavía podemos reflexionar.
La intervención conectó este legado con los desafíos del presente. Las migraciones, las identidades culturales, las tensiones sociales y la polarización alimentada por las redes sociales hacen necesario recuperar espacios de encuentro y diálogo.
En este contexto adquiere especial relevancia la labor del Foro de Córdoba, Foro Mundial de la Convivencia, impulsado por la Fundación Paradigma Córdoba para la Convivencia.
Su propósito es transformar el legado histórico de la ciudad en una plataforma de diálogo contemporáneo, capaz de reunir sensibilidades, culturas y pensamientos diferentes.
Córdoba 2027: una oportunidad mediterránea para el diálogo.
La reflexión sobre el futuro encontró uno de sus principales horizontes en el año 2027, cuando Córdoba será Capital Mediterránea de la Cultura y del Diálogo junto a Saida, ciudad libanesa de origen fenicio y antigua referencia histórica del Mediterráneo.
Esta oportunidad permitirá proyectar internacionalmente la dimensión cultural de Córdoba y su capacidad para convertirse en un espacio de encuentro entre sociedades y tradiciones diversas.
No se trata únicamente de recordar lo que sucedió hace siglos, sino de demostrar que el diálogo entre culturas puede seguir generando conocimiento, cooperación y nuevas formas de entendimiento.
La memoria histórica adquiere así una dimensión activa: deja de ser un recuerdo inmóvil para convertirse en una herramienta de construcción social.
Una reflexión final: aprender a escuchar al otro.
Robert Lanquar concluyó su intervención recuperando el ejemplo de Hasdaï ibn Shaprut, Averroes, Maimónides y Wallāda.
Su legado no debería limitarse a la repetición de sus nombres ni a la contemplación de sus monumentos. La mejor manera de honrar su memoria consiste en continuar aquello que hicieron: escuchar al otro, aprender de él y crear juntos algo nuevo.
Tres ideas resumieron la ponencia:
  1. La palabra convivencia es reciente, pero la realidad histórica que representa es antigua, y Córdoba fue uno de sus escenarios más brillantes.
  2. Aquella convivencia fue creadora y fecunda, pero también desigual, frágil y, en ocasiones, violenta. Reconocerlo permite comprenderla con mayor rigor.
  3. Córdoba es una cuna simbólica de la convivencia porque la vivió, la pensó y dejó su legado como una pregunta abierta a toda la humanidad.
La última reflexión del ponente resume el espíritu de toda la intervención:
«Vivir juntos no es una utopía ingenua, sino una tarea posible, difícil y apasionante. Nos corresponde continuarla».
ProyectoGarlo: cultura, memoria y diálogo.
Desde ProyectoGarlo consideramos que encuentros como este contribuyen a profundizar en el conocimiento de nuestra historia y a comprender la dimensión cultural de Córdoba más allá de sus monumentos y de su atractivo patrimonial.
La ciudad conserva una memoria extraordinaria, pero también tiene la responsabilidad de proyectarla hacia el futuro. Su historia nos recuerda que el conocimiento, la creación artística y el intercambio cultural pueden convertirse en puentes entre personas y sociedades diferentes.
La convivencia no es solamente una palabra vinculada al pasado de Córdoba. Es una cuestión de actualidad, una responsabilidad colectiva y una oportunidad para construir un futuro compartido.
Córdoba no solo guarda la memoria de las culturas que la habitaron. También conserva la posibilidad de seguir siendo un lugar de encuentro para el mundo.

Información del encuentro
Título: Córdoba, ¿cuna de la convivencia?
Ponente: Robert Lanquar, Ph.D.
Responsabilidad: Comisario del Foro de Córdoba, Foro Mundial de la Convivencia.
Organización: Fundación Paradigma Córdoba para la Convivencia.
Presentación: Diego Casas Cazorla, presidente de Córdoba Solo Hay Una, según el cartel del encuentro.
Lugar: Biblioteca Viva de al-Ándalus, Palacio del Bailío, Córdoba.
Fecha: 4 de noviembre de 2026.
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Cordoba Cuna de la Convivencia por Robert Lanquar – PROYECTOGARLO
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