Muhammad ibn Rusd 1126 a 2026 Odisea en Cordoba – PROYECTOGARLO

Muhammad ibn Rusd 1126 a 2026 Odisea en Córdoba.

Ser secuestrado en el siglo XXI es real como el suceso ocurrido en la Casa Palacio recientemente
Escultura de Averroes Pablo Yusti en calle Cairuan Murallas de Cordoba. Foto Garlo 2026 – PROYECTOGARLO
Hace unas horas hemos llegado a la Casa Palacio, exhaustos tras los momentos vividos este fin de semana en la jefatura de la policía nacional, cerca de la puerta de Almodóvar. A Gertrudis le han dado un gran susto, al robarle el bolso, caerse y confundirla con otra persona al llegar los primeros patrulleros. Al introducir sus datos del dni, saltó una alerta de la CIA. Yo me he enterado de todo este asunto hace un rato, pues he estado de viaje en Marrrakech, siendo invitado por el Instituto Cervantes para unas jornadas culturales. Rebecca y Narciso han estado en todo este «susto», acompañando y aclarando la situación. Es increíble le roban el bolso, y se ha encontrado durante unas horas en la dependencias policiales debido a esta alarma. Gertrudis es una señora respetable, con sus setenta y pocos años, una jovencita, siempre ha estado viajando por todo el mundo a raíz de su editorial dedicada a la mujer y temas sociales. Nunca le ha ocurrido nada en sus viajes, pero aún no sabemos el por qué de este «secuestro». Cuando colocaron su número de identidad, empezó esta locura. Por fin está en casa en su habitación, he hablado con ella y con Rebecca para saber si yo, Eustaquio, puedo hacer alguna gestión más.
Con la gran noticia cultural para Córdoba en este año 2026, hoy la prioridad es saber cómo y cuándo se va a recuperar Gertrudis de todo este atropello. Narciso, mi hermano menor, ha realizado varias averiguaciones paralelas a las iniciadas por el inspector Santiago, el encargado del caso. Gertrudis se encuentra en casa en arresto domiciliario, y aún no sabe el porqué. Todo se ha acrecentado por la guerra actual de Estados Unidos e Israel con la República Islámica de Irán, pues la CIA está haciendo seguimientos a personas de todo el mundo como «agentes dormidos». Narciso ha logrado acceder al expediente «secreto» siendo el tema muy peligroso. Si en cuarenta y ocho horas no se aclara la identidad de Gertrudis, será conducida a Madrid a la Embajada de USA para un interrogatorio por espionaje. Cuando me lo ha contado mi hermano, no doy crédito a esta historia. Gertrudis y yo nos conocemos desde la década de 1970 cuando estudiábamos en Madrid en la Universidad. De aquí se ha forjado una amistad de hermanos hasta el día de hoy; ambos por nuestros trabajos hemos viajado por todo el mundo, pero de ahí a ser ella una espía como que no lo creo.
Exposicion Art Iran Spain 22 Febrerro 2026 – PROYECTOGARLO
Cambiando de tercio, Juan mi ayudante bibliotecario y pintor, está muy intranquilo con la situación de guerra en Irán, pues lleva desde el día 28 febrero sin noticias de su galerista residente en Teherán, Mollood Azimpuru. Durante esta semana he asistido al ciclo La Palabra Encendida, siendo los tres días un lleno absoluto de personas ávidas de conocimiento por nuestro pensador cordobés, Averroes. Los conferenciantes han quedado impresionados al ver tan nutrido público, entusiasmado. Yo el jueves tomé el avión para Marraquech, y este domingo a mi regreso estoy muy nervioso ante esta situación de Gertrudis. Esperando que nos tranquilicemos esta noche, más sabiendo que Narciso y Rebecca se quedaran en casa a dormir hasta que se resuelva todo.
Narciso está en conversación directa con el inspector Santiago, y moviendo contactos a nivel de inteligencia en Reino Unido y Turquía con su amigo Picolo. En el expediente del caso Gertrudis, aparecen unas fotografías de ella cuando era muy joven con un señor árabe, muy conocido en los ambientes de terrorismo yihadista. Su dni está vinculado a esta red en Europa, de ahí la alerta.
A Narciso le he comentado que esta noche intentaré hablar con ella de sus viajes por Oriente Medio y Europa Central. Aprovecharé mi visita al Instituto Cervantes en Marruecos para invitarla al próximo Foro de Culturas 2026 en Tetúan, y le preguntaré si recuerda algún episodio de su vida vinculado a la fotografía. Según Narciso nos han dado una tregua de dos días para resolverlo por nuestra cuenta, si no se la llevarán a Madrid con destino a Washington. 
Tras la cena estuvimos un rato de tertulia hablando de música, teatro, cine, viajes, para así que no se agobiará más Gertrudis. En un momento de la charla, al ver la fotografía entre otras sacadas de un álbum, ella se quedó bloqueada y nos dijo: «Narciso, Rebecca y Eustaquio, en esta fotografía aparezco yo, siendo muy joven, junto con el imán de la madrasa de El Cairo, durante una visita universitaria. Él fue mi instructor y profesor del Corán desde ese día hasta que falleció hace diez años. Sus tres alumnos Ahmed, Yusuf y Rachid hemos seguido en contacto por la editorial para publicar unos manuscritos encontrados en una biblioteca privada sobre Averroes y Maimónides. Creo tener unos emails aquí en la tablet.» Cuando se fue Gertrudis a su habitación para tomar la tablet, nos quedamos todos en silencio, mirándonos con calma. Narciso recuerdo que fue a por su cámara de video para grabar este hecho, como prueba para el inspector Santiago.
Narciso del grupo Horizonte – PROYECTOGARLO
NARCISO HERMANO MENOR DE EUSTAQUIO.
Al regreso Gertrudis fue contándonos todo este asunto de los manuscritos fechados en el siglo XII en lengua árabe, siendo herencia en la familia copta que lo ha custodiado hasta el día de hoy. Nos mostro un legajo en pergamino que celosamente ha guardado ella en su habitación todos estos años. Incluso en uno de los envíos de libros, a veces llegaba bien escondido otros manuscritos de altísimo valor histórico para ser custodiados por Gertrudis. Nos contó que esta familia copta ha sido perseguida por una facción familiar enemiga, que requisaban todos los libros para quemarlos. Su profesor árabe era el imán de una madrasa de El Cairo, el cual fue encarcelado algunos años por delitos de «espionaje». Según las autoridades egipcias, pensaban que era un espía del gobierno inglés. La situación es muy enrevesada para comprender la situación actual de Gertrudis. Cuando ella lo contó todo, se tomó una infusión relajante, estando acompañada por mi durante toda la noche en su habitación. Somos como hermanos, dormí con ella para que estuviera tranquila tras los momentos vividos, el desconcierto del robo, el interrogatorio en la jefatura y estos recuerdos contados. Yo no tenía ni idea de este tema, si sé que ha viajado muchos años a Egipto por la editorial. Pienso que sin saber nada, ha estado relacionada con personas muy astutas, y espero que Narciso con Rebecca puedan solucionar este lío.
Al día siguiente recibimos la visita del inspector Santiago. Gertrudis estaba con Rebecca en su habitación, mientras Narciso y yo atendimos al inspector en el salón chimenea. Conversamos sobre lo narrado por Gertrudis, la relación con el imán de El Cairo, su vinculación literaria e ilustrada en cartas durante años. Santiago nos indico la llegada en la tarde de un diplomático británico para entrevistarse con ella en la comandancia policial, siendo acompañada por una persona. Narciso se ofreció a Santiago para este encuentro privado para resolver la situación. Hasta que sucedió, nos fuimos todos a visitar el nuevo centro de interpretación de la Mezquita Catedral de Córdoba. De esta forma Gertrudis podría relajarse y nosotros con ella plantearle la visita del británico. Cuando estábamos visitando el patio de los naranjos, Narciso recibió una llamada provocando un encuentro fortuito en un restaurante cercano para hacer «el interrogatorio» más  distendido. 
Gertrudis personaje Diario del Arte Novela Juanjo Garlo – PROYECTOGARLO
GERTRUDIS HEMANA ESPIRITUAL DE EUSTAQUIO.
Fue una suerte para mi, que Narciso y Rebecca estuvieran en Córdoba tras su viaje a México y Andorra; ellos dos supieron encauzar este lío, aunque al final el británico, diplomático y agente especial, supo ver el error cometido y el malentendido. La crispación mundial con la guerra en Irán, ha saltado los resortes y las alertas. Gertrudis le estuvo contando la relación de amistad con su profesor y el alumnado. Las informaciones británicas eran otras, pues son una célula anti-occidental, encubierta y entrenada por grupos disidentes del gobierno egipcio. Gertrudis reconoció que mantiene una relación epistolar con Yusuf, de forma periódica. En este caso, Sr. Thomas planteó aprovechar esta relación para averiguar su ubicación actual y realizar una operación para su captación.
Ha sido una traumática experiencia para Gertrudis y para mi, hemos tomado la decisión de irnos a visitar a unas amistades de ella en Belalcázar, al norte de la provincia de Córdoba. El grupo «Horizonte» se está preparando para sus operaciones en el Sahel, Sudán, Yemen, Turquía, en el marco de seguridad transfronteriza para vigilar los caminos en relación al tráfico ilegal de armamento de guerra y tráfico de personas humanas con destino a Europa. Narciso y Rebecca contaron con la colaboración de Tino, experto en cyberinteligencia, para realizar los diversos informes periciales para salvar a Gertrudis de esta situación anómala, la cual pudo hacerle pasar sus últimos años de vida en una cárcel de máxima seguridad en África, lugar construido por la red de agencias internacionales. Aquí es donde acaban muchas personas «peligrosas» de nuestro mundo, apartadas en un lugar inhóspito sin posibilidad de regreso, sin derecho internacional ni nada. Dios nos libre!!.  Además el amigo de Gertrudis, Yusuf, es egipcio de nacimiento, formado en la universidad  de MIT. Ha estado trabajando como analista y generador de contenidos para la Red digital pro occidente en toda la cuenca mediterránea durante los últimos diez años. Casado con una destacada ingeniera norteamericana, sin hijos, y en vacaciones volvía a El Cairo para visitar a su familia, y sobre todos, el Imán investigado en relación con Gertrudis. La Interpol y el servicio británico m6 lo han usado como contraespía, hasta que averiguaron su pertenencia a un incipiente poderoso grupo yihadista. Tino es un experto en estos ambientes, de ahí su estimada colaboración. Sus informes apoyan la verdad de nuestra amiga, posibilitando la no participación en la conspiración.
CAMINO MOZARABE VALLE DEL GUADIATO EL VACAR A EL VALSEQUILLO 2026 – PROYECTOGARLO
CAMINO MOZÁRABE VALLE DEL GUADIATO EL VACAR A EL VALSEQUILLO 2026
Querido Lector y querida Lectora, os he contado toda esta trama en detalle anteriormente. Ya, por fin, nos encontramos viajando hacia el Valle del Guadiato, como podéis observar en el mapa adjunto. Nos acompaña mi ayudante Juan y Lucía, periodista freelance. Como estamos mayores, con algún que otro «achaque» pues decidimos invitarlos así nos protegen y cuidan esta semana de paz y retorno a la finca familiar. Gertrudis tiene amistades en Belalcázar y yo en Espiel y Valsequillo. Sé que Lucía va a aprovechar el descanso para pasear y escribir un nuevo ensayo sobre Averroes en relación a raíz de la lectura de «La obra El legado filosófico árabe (Trotta, 2006) del filósofo y escritor marroquí Mohamed Ábed Yabri (1935-2010) nos hizo comprender la dimensión de la figura de Averroes en el pensamiento islámico», comentario aparecido en un artículo publicado por The Objective y escrito por Manuel Pimentel en relación a la celebración del «Año Internacional de Averroes, una oportunidad para la razón». Lucía es una gran investigadora y analista en esta regresión temporal hacia el siglo XII, su posterior difusión y universalidad de este libre pensador cordobés. Yo, en la biblioteca de la casa palacio, conservo casi todas las publicaciones aparecidas de Averroes, por mi fascinación por Córdoba; mientras Gertrudis siempre ha tenido la necesidad de cooperar en esta aventura adquiriendo textos antiguos sobre filosofía.
Además en el reciente ciclo La Palabra Encendida organizado por la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, con todo acierto, tuve la oportunidad de escuchar en persona todo esta reivindicación de Manuel por el conocimiento de Ibn Rushd «Averroes» recordándome varios viajes realizados a los lugares donde él estuvo exiliado tras abandonar obligatoriamente la Córdoba de su época. Como se sabe en la historia del pensador y jurista, fue denunciado por una familia cordobesa por sus pensamientos adelantados y generaban un activismo científico, social, cultural y económico haciendo peligrar el «status quo» de cierta familia cordobesa. Quizás ya sepa, lector del presente y futuro, a qué me estoy refiriendo. Ejemplos de ello existen muchos a lo largo de la historia de Córdoba, del pasado, presente y esperemos que en el futuro cambie, siendo más activos en el cambio, menos pasivo en mirar a otro lado.
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Regresando a la diáspora necesaria en la necesidad del retiro espiritual, Lucía es conductora de escritos maravillosos, además de llevar la furgoneta familiar hacia la primera parada en el Vacar. Mientras Juan está con un mapa, actuando de copiloto, y nosotros Gertrudis y yo en conversación sobre la vida de Averroes. Todo el trayecto amenizado por la música suave de Chopin. Nos acompañan Aretha, Prudencio y Tiberio, nuestros inseparables amigos, quedándose en la casa palacio el grupo «Horizonte» al mando de Narciso y Rebecca. El Sr. Santiago, inspector policial, aún sigue analizando todos los informes periciales preparados por Tino, estando de momento aplazada la investigación, esperando noticias de Yusuf a través de carta manuscrita como siempre dirigida a Gertrudis. La estrategia está ya en marcha. He preparado este viaje sorpresa para que nos olvidemos de toda esta tensión secuestrada por el no tiempo en nuestras vidas tranquilas.
Primera Parada, el Vacar. Ibn Rushd nos invita a conocer este camino mozárabe. Según ciertas fuentes históricas se sabe lo siguiente, de ahí nuestro objetivo en este viaje: «La relación con El Vacar se debe a que, según algunas tradiciones, Averroes fue desterrado durante un tiempo a esta zona por orden del poder almohade. Durante ese periodo vivió apartado de la vida política y académica de Córdoba. Aunque no existen muchas pruebas arqueológicas directas de su estancia exacta allí, el lugar quedó vinculado a su memoria histórica. El castillo de El Vacar también se sitúa en una posición estratégica cerca de la antigua ruta que conectaba Córdoba con el norte de la península, lo que explica que en esa zona existieran fortificaciones importantes durante la época almohade, el mismo periodo en el que vivió Averroes.»
El Castillo de El Vacar Averroes exiliado en epoca Almohade – PROYECTOGARLO
El Castillo de El Vacar - Averroes exiliado en época Almohade.
La existencia de manuscritos envueltos entre el polvo de las bibliotecas del Escorial, El Cairo, Tombuctú, Marraquech, Sevilla, donde los códices, hundidos por el tiempo en el olvido, y los nombres que en nuestros corazones siempre guardamos, los nombres de Ibn Rushd «Averroes», de Said, de Albucasis, los de Ali Ben Mussa Ben Said, los de Zeyt, los de Jiber y Aviana Alkundi, salen siempre a nuestro encuentro en las noches del cielo estrellado como antorchas luminosas para oponerse a todos aquellos que se oponen a nuestro pensamiento, que ingratos nos describen como ignorantes, después que nuestra patria fue cuna de la ciencia, la fe y la razón.

Siempre hemos sabido en nuestra familia Cassas i Murillo, por transmisión oral y estudio en fuentes primitivas también, que el califa Alkakun fundó en Córdoba una universidad, de donde salieron alumnos sobresalientes, como asimismo su célebre biblioteca, que llegó a tener más de 300.000 volúmenes. En Toledo, Sevilla, Murcia y Zaragoza se adelantaba de un modo prodigioso en las ciencias, y a sus aulas asistían los extranjeros, que ansiosos de saber venían a España. Mi bisatatatarabuelo Basilio Villegas lo dejo escrito en una revista titulada «El Estudiante» n 12, de 1859, que os cito ahora en esta memoria selectiva por la edad, al entrar en esta fortificación me ha dado una chispa: «
Al cabo de algún tiempo ya las librerías se habían multiplicado, el número de los sabios que en todos los ramos del estudio había era asombroso, mercede a los honores que les dispensaban y a la protección de los califas; pero he aquí que cuanto mas en apogeo iban, cuando mas adelantaban, tanto mas crecía el odio que los cristianos les profesaban, hasta que, no pudiendo aguantar su encono, empezaron a demostrárselo, en cuyas pruebas les favorecía la fortuna. El genio de la guerra era propicio a los españoles contra los moros. A medida que estos eran vencidos desalojando las ciudades que poseían, las ciencias se eclipsaban en parte, porque el sol vivificante de ellas, su corazón, las bibliotecas en fin, eran quemadas por los que llevados de un ciego furor, creían ver en las mismas a sus enemigos. ¡Sí!, tal vez sus almas impresionadas por los descubrimientos de aquellos tuvieran impreso el sello del agradecimiento que las pasiones mundanas pensaban borrar; tal vez sus almas creyendo ver en ellas verdades importantes las destruyeran, oscureciendo así su memoria del mundo, enmascarando la ruin pasión que a hacerles guerra les guiaba. En 1492, los sarracenos españoles hicieron el último esfuerzo para conservar el suelo robado por sus abuelos a la estirpe goda; pero su intento fue frustrado; el momento de abandonar el fértil suelo de Andalucía había sonado, y su ciudad querida, la memorable Granada, fue regada con la sangre de sus entusiastas. Al calor del fuego que con los libros de su biblioteca hicieron los vencedores, borraron los últimos restos de la raza agarena: 500.000 volúmenes contenía aquella célebre biblioteca, que quemados hasta con sus forros esmaltados de plata y oro, constituyen una pérdida irreparable que nos afrenta.»  Situación reflexiva para la actualidad digital donde se conserva todo el conocimiento, eso pensamos, aunque no es cierto….
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Segunda Parada, Valsequillo. CLIC AQUÍ EL REFUGIO DEL AGUA
Valsequillo hemos llegado a la caída de la tarde, escuchando el estruendo de la tormenta pasajera, dejando a nuestros pies la humedad de la tierra mojada, y el silencio estrellado de la bóveda celestial. Aquí parados en la plaza del pueblo estuvimos hasta que llegó Bartolo, que nos acompañó hasta la Casa Rural arrendada «El Refugio del Agua». Hemos decidido estar una semana en este alojamiento, para ir hacia diferentes lugares a trotar y conocer su historia. Gertrudis y yo estamos preparando la cena, nos vendrá bien deshojar el repollo para mañana en el almuerzo, y batir huevos para la tortilla española con tomate natural, zanahorias y una tabla de quesos de la comarca. Mientras Juan está en la ducha, y Lucía se ha puesto a escribir un artículo sobre su viaje reciente a Nantes, la ciudad perdida, para enviar lo a Reuters, como hace todos los lunes desde hace dos años. Ella es una viajera aventurera, conoce ciudades cercanas a Córdoba, se lanza a visitar para redactar publicaciones en varios idiomas para «satisfacer» a sus clientes «revistas». Es única, inteligente y soñadora. 
Garlo y Diario del Arte en Casa Romero de Torres Fotografia Carmen G.P – PROYECTOGARLO
ATRÉVETE A LEER ESTA NOVELA «DIARIO DEL ARTE» AMBIENTADA EN Y DESDE NUESTRA CIUDAD MILENARIA CÓRDOBA. AUTOR JUANJO GARCÍA LÓPEZ «GARLO». PONTE EN CONTACTO EN 631465474.
Ahora recuerdo una conferencia impartida por Sr. Don Emilio Lafuente y Alcántara el 25 de Enero de 1863 como individuo de número de la Real Academia de la Historia. sobre la época que le tocó vivir a Ibn – Rushd «Averroes», en estos términos:» En 15 de Safer de 609 alcanzó la renombrada victoria de las Navas de Tolosa, que los musulmanes llamaron de la desventura. Los historiadores mahometanos, que procuran ocultar los reveses de su nación, no disimulan todo lo tremendo de aquella horrible catástrofe. Un poeta decía en aquel tiempo – el desastre de la batalla del Icab preocupa mi ánimo, no hay lugar en el Andálus que la aflición no haya invadido de todo punto-. Y en efecto, desde la conquista de Toledo por Alfonso VI no había sufrido el islamismo un revés de tan grave importancia como el de las Navas. Comarcas enteras del África quedaron despobladas, la Andalucía desguarnecida y llena de espanto, a mercede de los vencedores; y aquel rey orgulloso, que se envanecía al verse rodeado de una multitud de combatienes, volvió al África con mil guerreros, y murió al año siguiente en Marruecos, dejando por sucesor a un joven afeminado, que encomendó los asuntos del gobierno a sus parientes y a los faquíes. Vivió pocos años, y el que después levantaron por rey fue destituido y asesinado. Al-Adel, hijo de Yacub Almansur, ayudado por sus hermanos, se declaró independiente en España; aspirando al trono de Marruecos, pasó a aquel país, que se encontraba en el mayor desorden, y allí murió ahogado por unos rebeldes, mientras se apoderaban los cristianos sin resistencia de los pueblos y castillos situados en la falda meridional de Sierra – Morena. El poder colosal de los almohades se desmoronaba rápidamente. Parece que en medio de tantos horrores, igualmente funestos para africanos y árabes, la común desgracia y el interés recíproco debieron haber unido algun tanto en España a las dos razas rivales, o haber templado al menos la violencia de sus antiguos odios. Lejos de eso, en el punto en que el poder africano dió muestras de su decadencia comenzaron a fermentar en la parte oriental de Andalucía los gérmenes de la revolución; y no bien partió Al-Adel para Marruecos, Mohammad ben Yusuf ben Hud, descendiente de los reyes de Zaragoza, levantó en Murcia la bandera de independencia. Al-Mamun, hermano de Al-Adel, que gobernaba a la sazón la Andalucía, príncipe vengativo y cruel, pero animado de una singular inclinación a los cristianos, fue vencido por el rebelde; y en vista del aspecto que presentaban los sucesos al otro lado del Estrecho, pidió ayuda al rey San Fernando, le cedió varias fortalezas, y con un ejército castellano pasó a Marruecos aspirando a la soberanía, que llegó a alcanzar, obligándose a mantener en aquellas regiones los intereses del cristianismo, y dejando a los árabes españoles abandonados a su suerte. En este punto concluye la dominación de los almohades en España; mas si hasta ahora los hemos considerado meramente como conquistarodes y guerreros, debemos apuntar algunas observaciones sobre esta raza en un sentido hasta ahora poco estudiado, y que merece sin duda fijar la atención de los historiadores por mas de un concepto. Es lo relativo a su civilización y creencias.
Los almohades en sus doctrinas primitivas eran una especie de protestantes del mahometismo. Admitiendo los dogmas esenciales de la religión, quizás por razón política, mas que por convencimiento, reconocían al mismo tiempo los fueros de la razón, y desechaban las interpretaciones mas o menos gratuitas de los doctores, sin aceptar mas que el texto puro del Korán y las tradiciones auténticas, y aun el libro santo lo interpretaban ellos de una manera alegórica y poco conforme con las opiniones generalmente adoptadas. Mas desde luego comprendieron la imposibilidad de exponer claramente su sistema, que necesitaba, para ser aceptado por el pueblo, el hábito de ciertos estudios y un grado de instrucción de que se hallaban muy lejanas las tribus en que se apoyaban para sus proyectos políticos. Así es que Ebn Tumart solo manifestó sus ideas a los discípulos predilectos y de mayor capacidad. Abd-el-Múmen y Abu Yusuf tampoco revelaron el secreto: mas Yacub Almansur, aunque al principio hizo grandes alardes de religiosidad, luego que se aseguró en el trono y creció su poder comenzó a variar de conducta de una manera notable. Se rodeó de poetas y eruditos, llamó a su lado a Averroes, a quien al principio había encarcelado, y se dedicó a leer libros de filosofía, manifestando en esta materia mayores conocimientos de los que pudieran experarse de un devoto musulman. Lamentábase frecuentemente de no poseer una traducción exacta y completa de las obras de Aristóteles, con un comentario claro, pues le parecía que los existentes, mas que explicar, confundían y embrollaban el texto de aquel sabio. En su juventud residió largo tiempo en Sevilla, donde aun se conservaban las antiguas tradiciones literarias, y gustaba sobremanera de la poesía. Así vemos que, habiéndole mandado el sultan Saladino un emisario pidiéndole su ayuda para la guerra contra los cruzados, recibió con marcado disgusto la carta de aquel soberano, que no le daba el título de Amir de los creyentes; pero hizo expléndidos regalos al embajador, que le recitó una agradable poesía. En lo que cifraba su principal orgullo era en la protección al arte monumental. En Sevilla dejó un recuerdo de su grandeza en la magnífica torre de la Giralda, y otra igual hizo levantar en Marruecos, así como gran número de puentes, mezquitas, hospitales y fortalezas. Abu Yacub fue un monarca digno émulo de los Abderramanes.
An-Nasir siguió el ejemplo de su padre en cuanto a su gusto por el único arte ejercido por los mahometanos, y embelleció a Fez con grandes construcciones en que gastó cuantiosas sumas. En punto a religión, aunque pasaba ante sus súbditos por buen creyente, hay datos para sospechar que en el fondo de su corazón no tenía gran fe ni convicción en la doctrina de Mahoma. Solía leer las epistolas de San Pablo, y en cierta ocasión manifestó a unos embajadores, que le había enviado Juan Sin Tierra, que gustaba mucho de aquella lectura, y les hizo un elogio del cristianismo, rechazando la proposición de hacer la guerra al papa. Imposible era en verdad que estos soberanos ilustrados, representantes de una reforma que había tenido por base un sistema filosófico, tuviesen grandes convicciones ni aceptasen sinceramente el mahometismo. Mas por una fatalidad inevitable su poder estaba fundado en la fuerza material de muchedumbres ignorantes, las mas fanáticas que han existido, y movidas por faquíes rutinarios e intolerantes.
Esto no obstante, en tiempo de Al-Mamun se verificó uno de los mas peregrinos sucesos que registra la historia de los reyes musulmanes. Propúsose destruir el poder de los santones, desacreditarlos y promover en África una nueva revolución. Para ello declaró que el mehdi había sido un impostor, suprimió su nombre en las monedas y en la oración del viernes, prohibió que se le llamase el impecable, alteró las fórmulas de la plegaria, y finalmente, ante el público reunido en la mezquita dijo que no había mas mehdi que Jesucristo. Por aquel tiempo se crearon los obispados de Fez y de Marruecos, permitió que se tocasen las campanas, y murió cuando el papa Gregorio IX le escribía dándole las gracias por la protección que dispensaba a los cristianos, al obispo de Fez y a los misioneros franciscanos. Acontecimientos todos dignos de detenido estudio y de prolija investigación. Sus sucesores continuaron tratando amistosamente a los cristianos, y de ellos estaba compuesto en su mayor parte del ejército; mas estas tendencias fueron ahogadas al nacer, porque el imperio se hallaba en la agonía. Los almohades no eran ya aquellos dóciles turbas sumisas a la voz de los descendientes de Abd-el-Mumen; eran unas hordas feroces, reclutadas sin cesar en las montañas, y dócil instrumento de santones hipócritas o de capitanes audaces, que a su antojo nombraban reyes, juguetes de sus intrigas, para destituirlos despues y asesinarlos inhumanamente. La corrupción imperaba en la corte, el desorden cundía por todas las provincias, y la raza varonil de los Beni-Merines no necesitaba de grandes esfuerzos para derribar un trono escarnecido y ensangrentado a cada momento por sus propios defensores. Así desapareció rápidamente aquel imperio, que parecía augurar largos siglos de prosperidad y grandeza.
La historia de los almoravides y de los almohades, así como la de todas o la mayor parte de las grandes dinastías africanas, puede compendiarse en breves páginas, porque todas nos presentan una serie alternativa de sucesos idénticos. Una tribu ignorada y pobre, exaltada por un fanático o un ambicioso bajo la máscara de santidad, se levanta poderosa, y combate con ardor perseverante en nombre de la religión y de la fe. Las mayores revoluciones que han agitado el África septentrional han sido producidas de esta suerte, y los innumerables guerreros que brotaron de los confines del desierto y de las montañas del Altas, y fundaron uno de los mayores imperios que nos presentan los anales del mundo, insensibles acaso a lo mas vivos estímuslo de la ambición o de la gloria, no hubieran empuñado las armas a no sentir el sincero deseo de extender las doctrinas del Korán, o de morir como mártires en el campo de batalla. Apenas pasado el momento de la expansión y la conquista, al impulso de nuevos sentimientos y de nuevas ideas, olvidan en breve tiempo su móvil primitivo; síguese un breve período de engrandecimiento y de mayor ilustración; pero la ambición nace, el poder militar, base de su grandeza, se sobrepone a todos los poderes; los odios, las rivalidades, la sed del mando, de riquezas y de goces relajan todos los vínculso sociales, y aquella colosal y mal ordenada máquina se desploma, falta de equilibrio y de sólido cimiento. En aquel instante, otra raza fanática, movida por iguales sentimientos, viene a sustituir a la ya caduca para seguir su mismo camino y terminar de idéntica manera. Los almoravides comenzaron sus conquistas en nombre del Korán; en nombre del mismo fueron destronados por los almohades, que a su vez se vieron perseguidos por los Beni-Merines como herejes.
Muy distintos carácteres nos ofrece la historia de los árabes españoles, los cuales combatieron frecuentemente por su independencia, por miras ambiciosas o por intereses de tribu; jamás por determinadas doctrinas religiosas. Libres del yugo almohade, constituyeron en Granada un reino compuesto de elementos heterogéneos, y en el cual conservaron los africanos por algún timpo no pequeña preponderancia, por lo cual aun no estaba libre nuestro país de nuevas invasiones. Parecía, en verdad, que había llegado el útimo momento para los mahometanos. El famoso historiador y poeta Ebn Alabbar, enviado por el rey de Valencia a pedir socorro al de Túnez, recitó en aquella corte una larga elegía en que pintaba el estado tristísimo de la Península, el abandono de sus fértiles campos, la ruina de las ciudades, la pérdida de sus monumentos.
¡Desdichado país! decía, cada mañana acontece una nueva desventura, que es duelo para tí y júbilo para el enemigo.
¿Qué ha sido de sus mezquitas? El enemigo las ha convertido en monasterios. ¿Qué de sus aljamas? En ellas se oye el son de las campañas.
Cuando el autor de esta poesía regresó de su embajada, ya Valencia estaba en poder de D. Jaime; San Fernando entraba en Córdoba; Úbeda, Baeza, Martos pertenecían a los cristianos; Jaén fue conquistada poco después, y Mohammad Al-Ahmar solo podía mantenerse declarándose vasallo del rey cristiano, y ayudándole a la conquista de Sevilla, que se había declarado por los Beni-Merines. Mohammad II, combatido por facciones poderosas en su reino, y por Alfonso X en las fronteras, se vió pronto en situación idéntica a la de los reyes de Thaifas cuando pidieron amparo del almoravide, y acudió al merinida Abu Yusuf Yacub, que le exigió la entrega de Tarifa, y disimulando malamente sus proyectos de conquista, desembarcó en España, venció a D. Nuño de Lara junto a Écija y mandó su cabeza al granadino, quizá por horrible sarcasmo. D. Nuño había sido su protector y amigo. Los walies de Algeciras, Málaga, Ronda y Guadix, hostiles a Abn- Al-Ahmar, entregaron sus ciudades al africano, y tuvo Mohammad que contraer alianza con el rey de Tremecen a fin de que amenazase por aquel lado a los Beni-Merines y los apartase de su propósitos de engrandecimiento en la Península. Por una singular coincidencia tres reyes se disputaban en aquella época el dominio de Andalucía, y encontrábanse los tres en idéntica situación. El rey de Granada tenía en sus propios estados enemigos pertinaces que, de acuerdo ya con el rey cristiano, ya con el Beni-Merin, hacían cruda guerra a la dinastía. El califa se encontraba constantemente amenazado por el de Tremecen, adversario no despreciable, que acechaba la ocasión de extender sus dominios y trastornar el imperio marroquí. Finalmente, D. Alfonso el Sabio veía desconocida su autoridad por una facción que capitaneaba su propio hijo D. Sancho, y para combatirla tenía que pedir amparo al Beni-Merin. Tales trabas fueron causa de que se mantuviese por algún tiempo el equilibrio sin gran ventaja de una ni otra parte. Alternativamente aliados o enemigos, mas bien que en guerras exteriores, hallábanse ocupados en mantener la paz en sus propios estados; y Abu Yusuf, a pesar de sus muchas correrías por los campos de Sevilla y Córdoba, no alcanzó otra ventaja que la conservación de las fortalezas que aquí poseía. Su hijo Abu Yacub cedió algunas de ellas al rey de Granada; y muerto aquel y perdida Tarifa en 1292, los africanos no tuvieron en España durante muchos años sino el dominio puramente nominal de Ronda y Algeciras. Llegó al cabo un tiempo en que, mas desembarazados y libres de turbulencias, volvieron la vista hacia nuestro país con intento de recuperar sus antiguas posesiones, o quizá meditando una formal conquista. Reinaba entonces en Granada Yusuf I, en Castilla D. Alfonso XI, y Albu Hassan Aly en Marruecos. El primer propósito de este fue la toma de Tarifa, que ya había sido combatida sin resultado en tiempo de Don Sancho, y defendida por Guzman el Bueno. Esta ciudad y la de Algeciras habían sido siempre la base de operaciones de los africanos; les aseguraban el paso del Estrecho, y ofrecían seguro asilo y pronta comunicación con el opuesto continente en caso de un revés.
Desde la muerte de San Fernando estas costas habían sido el palenque constante, procurando los cristianos enseñorearse de ellas a fin de dejar reducidos a los granadinos a sus propios recursos, y esforzándose los Beni-Merines por conservarlas. Vino, pues, Abul Hassan con todo su ejército, y sentó sus reales en torno de Tarifa uniéndose a poco el rey de Granada, en tanto que D. Alfonso y el rey de Portugal acudían al socorro de la plaza. Conocidos son los pormenores de la gran batalla que se trabó en la orilla del Salado, y en la cual fueron completamente deshechos los ejércitos africano y granadino, y Abul Hassan obligado a emprender tan precipitada fuga, que los soldados cristianos penetraron hasta su propia tienda, y mataron algunas de sus mujeres; su prima Aixa entre ellas, y Fátima, hermana del rey de Túnez, a la cual estimaba sobre todas. Desgraciado accidente, por el cual, dice Ebn Jaldun, recibió el rey Alfonso muy gran pesar.
La batalla del Salado fue para los Beni-Merines lo que para los almohades había sido la de las Navas. Perdido el prestigio moral y la confianza en sus propias fuerzas, abandonaron para siempre nuestro suelo. Las escasas posesiones que aquí conservaron en breve tiempo vinieron a formar parte del reino granadino, que en adelante fue libre e independiente; mas tuvo que luchar con enemigos muy superiores, y solo pudo sustentarse a fuerza de heroismo, y aprovechando las discordias promovidas en Castilla por la turbulenta nobleza, reprimidas con fuerte mano por el gran monarca vencedor en el Salado, y posteriormente por otro rey enemigo y una reina inmortal, que meditaron y dieron fin a las dos obras mas grandes que la civilización española exigía: la extinción de los últimos resabios del feudalismo y la conquista del reino de Granada.
Fragmentos del Discurso del Sr. Don Emilio Lafuente y Alcántara el 25 de Enero de 1863 como individuo de número de la Real Academia de la Historia. En la Revista Científica del Ministerio de Fomento.
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