Primavera de Córdoba con olor a azahar e incienso.

Por las calles el gentío se siente libre en compartir la alegría de vivir y las emociones recordadas
Sabor a naranja con miel de flores – PROYECTOGARLO
EN EL HOTEL HOSPES BAILIO CÓRDOBA, CAPITAL OMEGA ALICIA KOPLOWIZ.
Eustaquio me preparó una sorpresa gastronómica en el restaurante arbequina, ubicado en el Hotel Hospes Bailio, con música amenizada sufí y aposento en una de las mejores suites del establecimiento. Estuvimos toda la noche haciendo el amor, en la senectud viviente nos desbordamos en abrazos y besos, con tantas ganas como la primera vez en Florencia. Recuerdo ahora el postre luminoso con esencia de naranja y miel de flores. El Maitre nos obsequió con una botella de cava andaluz, Umbretum, con unos caramelos y barritas de esencias de romero para facilitar la digestión durante la espera en el delicado patio de esta Casa Palacio El Bailio, antes de adentrarnos en los baños romanos. Eustaquio me invitó a bailar al son de la música ante la mirada de los huéspedes. Yo estaba emocionada, tan contenta pues llevaba años sin notar las manos y todo el cuerpo lozano de mi amado al son del Tango. Otra pareja se animó a bailar con nosotros, surgiendo la magia de estar en el porteño Buenos Aires. En el baile con gestos de caballero, hicimos coreografías tan preciosas y elegantes como flotando en nubes de caramelo aterciopelado. El azahar de los naranjos de Córdoba pululaban por el Palacio.
En la escalera principal nos marcamos un bolero romántico, al oído le susurré la letra musical de la canción «somos novios» de Armando Manzanero. Él acarició toda mi espalda con sus manos, notando su agarrón a mis nalgas, junto a la unión de nuestros muslos, donde el néctar se excitaba tanto llegando al suspiro continuado. Al entrar en la suites, nos encaminamos hacia el cuarto de baño, donde nos desvestimos mutuamente, amándonos con una pasión exuberante, cayendo rendidos a una unión inolvidable. No recuerdo cuántos orgasmos acontecieron en la bañera como en la cama. En la mañana siguiente, nos subieron el desayuno continental a la suites, y al mediodía nos encaminamos hacia la plaza de las tendillas, en la cita convenida con Carmen La Juliana, Flora, Rosa, junto con la Blanqui, Oreo y Felipe, todos con el experto en Arte, Juan, nos pusimos a andar la ciudad más hermosa de la primavera: Córdoba.
Hotel Hospes Cordoba Palacio del Bailio – PROYECTOGARLO
Como el aleteo infinito de las palomas cordobesas, nos adentramos en las arterias de Córdoba, al son de la voz suave de Juan, con pausado ritmo nos fue presentando su Córdoba, su Alma, desde su sentir y conocimiento, Carmen La Blanqui conoce la vida espiritual de él, con suma calidez.  A la visita cultural nos íbamos encontrando con amistades, yéndose integrando al paseo, algo genuino de esta ciudad primaveral, aunque fuera a ratitos, llegué a contar unas catorce personas al llegar al Bar Correo. Cita imprescindible para los amantes de la cerveza, la charla entusiasmada y el diálogo con el sol cordobés. Es el punto de encuentro vital para visitantes y cordobeses de pura cepa, desde hace muchas décadas, donde el sabio tesoro de la luz se hace carne y flor a medida vas tomando el líquido sagrado. 
1 Comment
  • Inma Sánchez
    Posted at 08:25h, 28 marzo Responder

    ¡Qué maravillosa y delicada descripción de una noche de pasión en un lugar con tanta belleza ! Me encanta el broche final que corona a nuestra Córdoba cómo la «ciudad de la primavera» ¡Sublime!

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