03 Oct Caminante por las Esculturas de Córdoba II.
Juan, ayudante bibliotecario de la Casa Palacio nos sigue en este II camino invitando a conocer…
Delirio del incrédulo por María Zambrano: "Bajo la flor, la rama/ sobre la flor, la estrella bajo la estrella, el viento;/¿Y más allá?/Más allá ¿no recuerdas?, solo la nada/la nada, óyelo bien, mi alma, /duérmete, aduérmete en la nada.
En este camino por Córdoba la alegría del vivir se hace tan real como el cielo es tan azul….
En la actualidad con google maps y el buscador de internet podemos obtener información valiosa sobre las Esculturas de Córdoba. Personalmente me gusta ir al pasado, a los archivos históricos digitales, en los que se descubre la intrahistoria, y también la memoria oral de personas con conocimiento sobre nuestra ciudad. En este momento tras leer unos poemas a Manolete en la plaza de la Lagunilla, paseo por la calle central de Santa Marina, recordando que muy cerca en la plaza del Conde de Priego, se encuentra el majestuoso conjunto escultórico en homenaje al al torero Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, «Manolete». Este monumento, obra del escultor Manuel Álvarez Laviada (Trubia 1894 – Madrid, 1958), fue inaugurado el 8 de mayo de 1956.
Aquí a través de la Wikipedia me pongo a leer lo siguiente: «el sentir del pueblo cordobés era la erección de un monumento al torero, para lo que se abrió una suscripción pública para costear el mismo. Como esta no dio sus frutos, el Ayuntamiento propició la celebración de una corrida de toros que pudiera recaudar fondos para el citado monumento. Liderados por el torero mexicano Carlos Arruza y con toros cedidos por diferentes ganaderías, el 21 de octubre de 1951 se celebró en la plaza de toros de Los Tejares con la participación del cordobés José María Martorell, Manuel Capetillo, Gitanillo de Triana, Agustín Parra, Jorge Medina, Manuel Calero, Julio Aparicio, Anselmo Liceaga y Rafaelito Lagartijo. Obtuvo una recaudación de 800.000 pesetas. El Ayuntamiento convocó un concurso de proyectos que fueron expuestos en la Sala de Arte Municipal, en la que también participó la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando como jurado. El emplazamiento elegido fue el de la plaza del Conde de Priego en el barrio de Santa Marina. El jurado eligió el proyecto del escultor Manuel Álvarez Laviada y el arquitecto Luis Moya, inaugurándose el conjunto escultórico el 8 de mayo de 1956. Se representa al torero con el capote de mano, dos mozos de mulillas en ambos lados y una cabeza de toro en la parte posterior. El monumento alaba la grandeza de su figura, reconociéndolo como uno de los mejores toreros de todos los tiempos.
En esta misma plaza de Conde de Priego, frente a la iglesia de Santa Marina, recuerdo un acontecimiento histórico ocurrido en 1926, a raíz de mis investigaciones sobre Julio y Enrique Romero de Torres, en relación a María Esparza. Según la prensa de la época acontece un Concurso de Saetas en esta plaza donde se ubica hoy el Monumento Conmemorativo a Manolete. Como me gusta tanto leo el texto, dice así: «La actividad de Enrique Romero de Torres y los otros señores organizadores del concurso de saetas estuvo justificada. Preveían el éxito de la hermosa idea. Había que remover el sentimentalismo cordobés; concitario a un momento de castizo y popular misticismo; de lírica fe; de emoción religiosa y típica. La plaza de Santa Marina estaba atestada de público; un mar de cabezas expectantes, ante la hermosa iglesia vetusta, mirando a la cruz florida del altar. De todas las calles afluían corrientes de multitud. Verdadera pasión de oír a los cantadores de saetas. Pasión justificada y exaltada por el ambiente encantador y misterioso. En torno al altar fueron colocadas sillas para los invitados y unas mesas para el jurado. Componían éste Julio Romero de Torres, el magno pintor; su hermano el comisario regio de Bellas Artes don Enrique; conde de Portillo, don Fernando Cadenas, don José Moreno Rodríguez y el gran aficionado Manuel Moreno (Onofre). Ocuparon lugares preferentes el gobernador civil señor Cabello Lapiedra, el gobernador militar señor Pérez Herrera, el arquitecto municipal don Rafael de la Hoz, la mayoría de los concejales del Ayuntamiento, distinguidas personalidades, muchas damas y bellas señoritas, y entre éstas María Esparza, la admirable bailarina, que actuaba de asesora del jurado.»
¡Ay, suspiro! María Esparza, ¿quién es esta artista? En 1915 Julio Romero de Torres en su casa estudio en plaza del potro (museo bellas artes) el periodista Eduadrdo Zamacois relata: «Muy interesante también es el retrato de la señorita María Esparza, cuyo gentil rostro tiene el carácter genuinamente español. Muy airosa y original resulta la postura de tan linda muchacha.»
En el Diario de Córdoba, 15 enero 1915 en la sección Gacetillas, aparece esta información: «Gran Cine. Continúa actuando con mucho éxito la bella artistas María Esparza». En sucesivas notas de prensa sigue apareciendo alabanzas a la danza de María Esparza, en estos términos: «La bella y simpática artista María Esparza dió a conocer nuevos números de baile, que fueron premiados con nutridos aplausos, especialmente la Danza húngara, que la artista presenta con mucha gracia. Esta tarde habrá sección vermut, en la que se presentará la notable película «La alondra y el milano», que no hace mucho tiempo obtuvo en este salón un gran éxito. Mañana, lunes, se verificará la presentación de los artistas The Panto. Muy joven aún, pues sólo cuenta diecisiete años, Mariquita Esparza ha alcanzado uno de los primeros puestos entre las artistas de su clase debiendo el triunfo en gran parte, a la elegancia y decencia del género que cultiva, y así ha escuchado muchas palmas en cuantos escenarios se ha presentado.
Es una artista que sabe bailar con buen gusto, ejecutando números de mérito, imprimiendo a sus danzas cierto aire de distinción, innato en ella. Por su belleza de mujer menuda, parece una figurita viviente. En su amena charla, se exterioriza la buena educación recibida, quizás en algún aristocrático colegio, imprimiendo a su efusiva conversación el sello simpático y gracioso de las hijas de Madrid. María Esparza saldrá en breve de España para América, en donde actuará ventajosísimamente contratarla, para dar a conocer su vasto y culto repertorio, y seguramente alcanzará los triunfos y los provechos a que es acreedora por sus méritos. El público de Córdoba demostró anoche ostensiblemente su admiración y simpatía por la artista, a la que tributó muchos aplausos, habiéndole salir varias veces al escenario. La bella artista recibió algunos obsequios de sus admiradores.»
Tras este apasionado paréntesis, sentado en el banco, contemplo la grandiosa fortaleza de la Fe Católica, Santa Marina, en otro paseo por las Iglesias Fernandinas, quizás comentaremos los tesoros que a simple vista están expuestos. Caminante por las Esculturas de Córdoba, por la plaza de Don Gome hacia las rejas del Palacio de Viana, llego a la plaza de Muñoz Capilla frente a la Casa Azul, donde se encuentra el monumento escultórico creado por Salvador Morera, titulado Homenaje a la Paz, realizado en cobre siendo la obra escultórica donada a la ciudad de Córdoba por el artista en 2015. Aquí vivió el escultor. Es una columna de granito gris rematada en capitel poligonal y sobre este, un cimacio del mismo material. Sobre el que se ubica un plano cuadrangular de metal con un espacio diáfano en la que se divisa a silueta de una paloma. Del extremo del ala más alta emprende el vuelo el mismo animal con una silueta muy parecida a la del panel, trasladando al espectador que la paloma, con una rama de olivo en el pico, ha emprendido el vuelo del espacio metálico que ocupaba. Se puede leer «CÓRDOBA POR LA PAZ» (ambos laterales).
Siempre que contemplo una escultura la rodeo, la miro desde diferentes lugares, realizo fotografías, al llegar a casa o en el móvil busco en internet, si tengo tiempo, o cuando descanso en una Taberna Histórica de Córdoba me embeleso leyendo sobre las Esculturas Visitadas. A veces el camino, tras un buen almuerzo en tantos restaurantes bien ubicados en nuestras plazas y calles históricas, lo hago hacía atrás contemplando la ciudad mientras va haciendo efecto el almuerzo y ese placer del sueño tardeño mientras el cálido sol de Andalucía te alimenta la conciencia histórica.
Por la calle de las rejas de Don Gome desemboco en la plaza de san Agustín, para ensimismarme ante la escultura emplazada aquí, que representa a Ramón Medina, obra del escultor Amadeo Ruiz Olmos, inaugurado en 1993 para honrar al músico y compositor cordobés. El busto es un homenaje a su legado musical y a su profundo amor por Córdoba y sus tradiciones. Ramón Medina (1891-1964), compositor de canciones populares cordobesas como «Caminito de Santo Domingo» y «Campanas de la Mezquita». Recuerdo la polémica en prensa año 2016, sobre las diferentes ubicaciones de la escultura.
En la web de TurismodeCórdoba se hace una referencia muy destacada sobre este Busto dice así: «Ramón Medina Ortega, nacido en Brihuega (Guadalajara) en 1891 y fallecido en Córdoba en 1964, fue músico y compositor. En torno al 1949 comienzan a ser conocidas sus canciones, todas inspiradas en Córdoba, sus rincones, sus costumbres y tradiciones. Su finalidad era como él decía «Exaltar todo lo que formaba parte del espíritu de Córdoba». Desarrollando diferentes profesiones, incluida la de periodista en el Diario Córdoba, nunca se ganó la vida con su música. Entre las numerosas distinciones y reconocimientos que recibió destacan la Medalla al Mérito de la Ciudad, el título de Hijo Adoptivo de la ciudad de Córdoba, la encomienda de Alfonso X el Sabio y varios homenajes populares. Es autor de las canciones cordobesas más populares, tales como «Caminito de Santo Domingo», «Cordobesita», » Muy agradecido por esta semblanza al gran compositor de canciones tan divinas, en la biblioteca de la Casa Palacio, Eustaquio y Gertrudis, conservan una colección de audiciones de todo el repertorio musical de Ramón Medina; incluso miembros de la Tertulia han estado participando con su voz en la Coral de Amigos Ramón Medina.
«Cordobesita», Ramón Medina Ortega, Pregón Glorias, Córdoba 2024.
Ahora si voy a leer en mi cuaderno de viaje sobre la Capa tras el visionado de este audiovisual de reivindicación cultural sobre la ubicación de la escultura. Acudo a fuentes de prensa histórica de la pluma por Nicolas Kriegck. 1914. en Mundial Magazine, dice así: «La capa, o abrigo sin mangas, ha sido en todo tiempo la prenda preferida para todos los hombres, fuérenlo de armas o ciudadanos, peones o caballeros. La capa se llevaba de distintos modos, según los climas. En otro tiempo era grande, enorme, muy amplia, y al arrojarla hacia atrás, replegándola sobre la espalda, los hombres que la usaban podían manejar con desenvoltura el bastón o la espada. Más tarde, la capa se redujo, como ocurrión en los tiempos de Enrique II, época en que este abrigo era pequeño y de forma recta, a modo de una especie de capelina elegante. Esta moda fue lanzada por dos gentileshombres, llamados La Mole y Coconas, repectivamente, que por aquel tiempo eran árbitros de las elegancias. El abrigo o capa veneciana es una prenda un poco más amplia que la pequeña capa Enrique II, y se lleva colgada de un hombro, o sujeta por cordones de pasamanería de oro y de seda. Es una prenda de completa elegancia. Esta capa veneciana se usa aún en nuestros bailes elegantes, y combina la con el antifaz constituye un vestido admirable para los bailes de disfraces. Las capas de Sevilla o de Turín son, en nuestros tiempos, las dos verdaderas capas. Pero la verdadera capa es la capa madrileña o sevillana. La capa sevillana es el verdadero abrigo de los Españoles, y por el modo que éstos tienen de llevarla, la convierten en un ampli abrigo, muy elegante y muy airoso. La capa lo es todo, para el Español, y con razón se ha dicho que en ella se cifra toda la elegancia castellana.»
En la misma plaza me he tomado un buen café bombón, en La Crema, de aquí he paseado por las calles cercanas a la plaza e Iglesia de san Agustín, hasta llegar a la Capilla de Jesús Nazareno, en cuya plaza se ubica el Monumento escultórico al Beato Padre Cristóbal de Santa Catalina, un religioso cordobés que destacó por su labor de caridad, especialmente por repartir pan entre los pobres. Estatua en bronce realizada por Antonio Gallardo Parra, escultor y profesor de la Escuela de Artes y Oficios «Mateo Inurria», fue instalada en 1989. La estatua se ubica en el lugar donde estuvo el antiguo hospital de Jesús Nazareno, un centro benéfico ligado a su obra caritativa, y donde se encuentra la Iglesia del Beato Cristóbal. Aquí hace años inicie mi primera experiencia cultural en el proyecto europeo Lucano, enseñando la capilla de Ntro. Sr. Jesús Nazareno, qué emoción siempre siento en el silencio de este lugar, donde converso con el pintor cordobés Juan Manuel Ayala, y contemplo sus bellas creaciones pictóricas en su taller tras el cristal.
Ando hacia la Iglesia del Juramento de San Rafael llegando a la amplisima plaza del Poeta Juan Bernier, donde converso, de nuevo, con las estatuas creadas por el escultor cordobés José Manuel Belmonte Cortés. Siendo un conjunto escultórico mágico donde se muestra el diálogo intergeneracional entre dos mujeres, abuela y nieta, constituyéndose el verdadero relevo generacional en el patio de su casa junto al pozo. Se titula El Pozo de las Flores, en 2022, en bronce, siendo la tercera obra que dedica a los Patios de Córdoba, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2012, por encargo del Ayuntamiento de Córdoba. Tras sentarme en la silla de enea del citado monumento escultórico, atiendo a mis notas del cuaderno, y visito el Altar del Juramento para contemplar su belleza y dialogar a través del rezo cristiano con Dios. Es de destacar el museo de los Santos Mártires emplazado en la planta de arriba del templo católico. Así también el patio religioso que cuidan con tanto esmero durante todo el año. Desde aquí continuo mi camino entre callejuelas estrechas hasta la Huerta de Orive, donde disfruto de la tranquilidad y el sosiego de este antiguo jardín ancestral.
CONTINUARÁ….
No Comments