Cronica del Almuerzo con Don Jose Manuel Alcaide Borreguero 1 – PROYECTOGARLO

Crónica del Almuerzo con Don José Manuel Alcaide Borreguero.

Tuvimos la oportunidad de compartir un almuerzo con el P. José Manuel Alcaide Borreguero, sacerdote cordobés al servicio de la Iglesia universal,
En un clima de cercanía y diálogo sereno, tuvimos la oportunidad de compartir un almuerzo con el P. José Manuel Alcaide Borreguero, sacerdote cordobés al servicio de la Iglesia universal, cuya trayectoria en la diplomacia pontificia nos permitió asomarnos a una realidad tan discreta como decisiva en la vida internacional.
Temas tratados
Durante la conversación se abordaron cuestiones de gran interés y profundidad:
La necesaria diferenciación entre la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano, dos realidades distintas aunque íntimamente vinculadas.
Las jurisprudencias territoriales y su compleja articulación en el derecho internacional.
Un recorrido por la historia que ha configurado la presencia diplomática de la Iglesia a lo largo de los siglos.
Con claridad pedagógica y profundidad intelectual, nos ilustró especialmente sobre la formación de un diplomático de la Santa Sede, una vocación dentro de la vocación sacerdotal.

 

La formación de un diplomático de la Santa Sede.
La diplomacia de la Santa Sede constituye una de las tradiciones más antiguas y respetadas del ámbito internacional. No se trata simplemente de representación institucional, sino de una misión profundamente vinculada al ministerio pastoral del Sucesor de Pedro. Es, ante todo, un servicio eclesial.
El itinerario comienza con la vocación sacerdotal. Todos los diplomáticos del Vaticano son presbíteros que, tras sus estudios teológicos iniciales y un periodo de servicio pastoral, pueden ser propuestos por sus obispos para ingresar en la Pontificia Academia Eclesiástica, fundada en 1701 y encargada de formar a quienes ejercerán la representación pontificia ante los Estados y organismos internacionales.
Durante su etapa en la Academia, los candidatos reciben una formación integral y exigente: doctorado en Derecho Canónico, estudios especializados en diplomacia, derecho internacional, historia de la Iglesia, geopolítica y economía. A ello se suma el dominio de varias lenguas —italiano, francés, inglés— y, según las necesidades pastorales y diplomáticas, otros idiomas que abren puertas al diálogo entre culturas.
Sin embargo, la formación no es únicamente académica. La dimensión espiritual y humana ocupa un lugar central. La vida comunitaria, la oración constante, el cultivo de la prudencia, el equilibrio personal y la capacidad de escucha configuran el corazón del futuro diplomático. Se preparan así para una misión que exige discreción, sensibilidad pastoral y apertura al encuentro con realidades culturales diversas.
Concluida su preparación, los sacerdotes son destinados a distintas nunciaturas apostólicas como secretarios o consejeros. Allí comienzan un aprendizaje concreto y exigente: acompañar a las Iglesias locales, mediar en situaciones delicadas, promover el bien común y fortalecer la comunión entre la Iglesia y los pueblos.
Aquellos que, por su trayectoria y servicio, son llamados a asumir la responsabilidad de una nunciatura reciben la ordenación episcopal y el título de Nuncio Apostólico, convirtiéndose en embajadores del Santo Padre.
La diplomacia pontificia, fiel a su misión de anunciar el Evangelio y promover la paz, continúa ofreciendo al mundo un testimonio de diálogo, esperanza y servicio desinteresado. Su formación, profundamente enraizada en la tradición de la Iglesia, garantiza que este servicio se realice con competencia, dedicación y auténtico espíritu pastoral.
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Experiencia personal como diplomático de la Santa Sede.
El P. José Manuel compartió con nosotros vivencias que revelan la dimensión concreta y humana de esta misión, destacando especialmente su servicio en la República Democrática del Congo y en la República de Cuba, donde su labor coincidió con la histórica visita del Papa Francisco.
El P. José Manuel Alcaide Borreguero: un sacerdote cordobés al servicio de la Iglesia universal.
Nacido en Córdoba el 11 de junio de 1980 y ordenado sacerdote en 2007, el P. José Manuel Alcaide Borreguero ha sabido conjugar la fidelidad a su diócesis con el servicio generoso a la Iglesia universal.
Tras obtener la licenciatura y el doctorado en Derecho Canónico en Roma, ingresó en la Pontificia Academia Eclesiástica, donde recibió la formación espiritual, humana y técnica necesaria para representar a la Santa Sede en contextos culturales y políticos muy diversos.
Su primera misión diplomática lo llevó a la Nunciatura Apostólica en Singapur. Posteriormente fue destinado a la representación pontificia en la República Democrática del Congo. Sin embargo, uno de los periodos más significativos de su trayectoria fue su servicio en la Nunciatura Apostólica en Cuba, entre 2015 y 2018.
En la isla ejerció como secretario de la misión diplomática, desempeñando tareas de acompañamiento a la Iglesia local, relaciones con las autoridades civiles y apoyo constante a la misión evangelizadora en un contexto sociopolítico particularmente delicado. Fueron años de intensa actividad eclesial, en los que la Nunciatura actuó como puente de diálogo y signo visible de la cercanía del Santo Padre al pueblo cubano.
El P. José Manuel asumió estas responsabilidades con discreción, profesionalidad y profundo espíritu pastoral, mostrando que la diplomacia vaticana no es una mera función protocolaria, sino una forma concreta de caridad y comunión.
Tras concluir su misión en Cuba, fue destinado a la Nunciatura Apostólica en Suiza, donde continuó su servicio antes de regresar a su diócesis de origen.
Su servicio en la República Democrática del Congo.
Entre 2013 y 2015, el P. José Manuel desempeñó su misión como Secretario de Nunciatura en la República Democrática del Congo, uno de los destinos más exigentes de la diplomacia pontificia.
En ese tiempo, además de sus responsabilidades oficiales ante las autoridades civiles y eclesiales, ejerció una valiosa labor pastoral en la Parroquia Saint Léopold de Kinshasa. Allí acompañó a una comunidad marcada por profundas heridas sociales, pero también por una fe vibrante y esperanzada.
La presencia de la Santa Sede en el Congo es un signo constante de cercanía, diálogo y reconciliación en medio de una realidad compleja. En este contexto, el P. Alcaide Borreguero colaboró activamente en la misión de la Nunciatura como puente entre la Iglesia local y el Estado, promoviendo la dignidad humana, la paz y el fortalecimiento de la acción pastoral.
Esta etapa africana, vivida con entrega silenciosa y compromiso constante, enriqueció profundamente su vocación y lo preparó para las responsabilidades posteriores en Cuba y Suiza.
Regreso a Córdoba: servicio a la Iglesia diocesana.
Actualmente, el P. José Manuel Alcaide Borreguero sirve en la Diócesis de Córdoba, donde ha asumido responsabilidades de notable relevancia. Es Vicario Judicial Adjunto y Vicecanciller del Obispado.
En 2023 fue nombrado vicario parroquial de la Parroquia de San Juan y Todos los Santos (La Trinidad) de Córdoba, continuando así su ministerio en contacto directo con los fieles.
Su trayectoria es testimonio de cómo el sacerdocio puede abrir caminos que trascienden fronteras geográficas y culturales. Desde África hasta el Caribe, desde la diplomacia internacional hasta la vida parroquial cordobesa, su ministerio ha estado siempre guiado por la palabra, la prudencia y el diálogo, instrumentos privilegiados de comunión y esperanza.
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