Esta noche te quiero contar tantas emociones vividas en estos últimos días que no sé por donde comenzar. Mientras la música sonora se adentra en los poros de mi piel y de mi corazón, la memoria fluye y quiere agradecer te siempre todo tu amor a mi persona, toda tu dedicación, tu esfuerzo junto con papá para enseñar me todo en la vida, sus tropiezos, sus alegrías, sus esperas, sus gestos, sus sentidos alocados. En esta noche quiero seguir contándote como hacíamos todos los días cómo me ha ido el fin de semana. Los emocionados ojos no me dejan ver el teclado del ordenador donde una tarde me dijiste: «Hijo mío enseña me a escribir», y yo te fui dictando tu nombre y apellidos, mientras veíamos en el canal YouTube un documental de tu pueblo, Montoro, donde en su cementerio están ahora tus restos humanos, y sé que tu Alma está conmigo allá donde voy y estoy.
Hay muchas noches que no concibo bien el sueño, y en el día siguiente dolorido camino por la ciudad de Córdoba, ahora estoy yendo al Palacio de Viana, a sus patios a expresar lo que siento y puedo, como me sugiere Rafael, y eso es lo que realizo: Sentir la emoción, aprendiendo cada día más, y recordándote siempre. Sé que este sentimiento está unido a todos los seres humanos, y es tan difícil, a veces, llevar el día y la noche.
Si te quiero contar esta noche, que el viernes 28 de marzo estuve en tu Colegio Provincial, en la actual sede de Diputación Córdoba, en tu Palacio de la Merced, participando en el IV Desfile de Moda Inclusivo. Para mí fue un día lleno de recuerdos contigo y con papá, aquí surgió el amor entre los dos, la convivencia, el lograr los dos vuestros sueños, el matrimonio, el nacer yo vuestro hijo, y ahora que no estás, siempre que puedo me acerco al edificio para respirar el aire que tú de niña respirabas, que tú niña jugabas en el Patio Barroco, que con papá ibas a misa todos los domingos, que tu madre se acercaba a verte en el horario de visita semanal, y todas las historias vividas entre estas paredes durante toda tu vida me has ido contando y enseñando en las fotos familiares… todo esto es por que el viernes sentí que me cogiste la mano durante el desfile, renaciendo en mi tu alegría, tus ganas de bailar y tu forma de ser. Momentos únicos irrepetibles sentidos que a la caída de la noche en el Palacio de la Merced estuve paseando por sus pasillos, y volví a verte caminar por uno de ellos, tanto que desde ese día te siento que estás a mi lado mucho más. Quizás los recuerdos del ayer, son los de hoy y de mañana.
Esta noche he querido escribir te para que sepas lo que te añoro, la fuerza que me das para seguir adelante con mis sueños, y las ganas de luchar, día a día, por lo mejor del Ser Humano. Papá te añora mucho, es toda la vida juntos, y yo como te prometí sigo con él ante tu ausencia física. Te quiero siempre tu hijo, tu niño Juan José.
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