10 Feb La espiritualidad del arte en Eugenio Cuttica.
ProyectoGarlo se acerca al universo de Eugenio Cuttica a través de sus pinturas y filosofía de vida
Biografía.-
Eugenio Cuttica es uno de los grandes representantes del arte contemporáneo argentino y miembro activo de la denominada Generación Intermedia, que revolucionó la escena pictórica en la década de 1980. Con una trayectoria de más de cuarenta años, su obra trascendió rápidamente el ámbito latinoamericano para posicionarse en el circuito internacional.
Nació en Buenos Aires el 3 de abril de 1957. Estudió Arquitectura y Diseño en la Universidad Nacional de Cuyo junto al maestro Solsona, y luego Pintura y Escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Fue asistente de Antonio Berni, discípulo de Carlos Alonso y Alfredo (Freddy) Martínez Howard, y muy joven fue seleccionado como finalista de la Bienal de Venecia en 1989.
Talleres, producción y vida actual
Actualmente reside entre distintos puntos del mundo. Vive principalmente en Campo Cuttica, un santuario de arte y naturaleza ubicado en Southampton, en los Hamptons (Nueva York), una propiedad de más de 16 hectáreas que perteneció a la artista estadounidense Gloria Hirsch. Allí conviven uno de sus grandes estudios y una residencia para artistas, además de un espacio cultural abierto a exposiciones, eventos y música en vivo.
Mantiene también su taller original en Barracas, Ciudad de Buenos Aires (de aproximadamente 400 m²), y un pequeño estudio en Milán. Entre estos espacios distribuye su tiempo. Trabaja con asistentes y produce alrededor de 200 obras pictóricas por año, además de esculturas.
Pensamiento artístico y espiritualidad
La obra de Cuttica se apoya en el concepto jungiano de sincronicidad —la simultaneidad significativa de fenómenos— y en lo que él denomina la “frecuencia infinita de la dimensión del no tiempo”. Su búsqueda no persigue la belleza como construcción intelectual, sino como una experiencia que sucede, entendiendo al artista como un vehículo o catalizador de energía.
Su estilo es un claro exponente del arte neofigurativo y simbolista latinoamericano, atravesado por una profunda conciencia social, humana y espiritual. Sus obras invitan a iluminar lo invisible y a restablecer un vínculo contemplativo con el espectador.
Además de pintar, Cuttica escribe con frecuencia. Sus redes sociales funcionan como verdaderos cuadernos de reflexión, anécdotas y escenas de su vida cotidiana.
Reconocimientos y exposiciones
En 2015 presentó la retrospectiva La Mirada Interior en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, que se convirtió en la exhibición más visitada de un artista vivo en la historia del museo.
En 2019 fue distinguido como Personalidad Destacada de la Cultura por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Su obra ha sido exhibida en importantes museos y ferias internacionales y forma parte de grandes colecciones privadas y públicas en todo el mundo.
Epifanías es su primera exposición individual en España, y propone una inmersión en el imaginario estético del artista.
Luna: símbolo y repetición
Luna es una niña fotografiada a los nueve años y un personaje recurrente en la obra de Eugenio Cuttica.
Según el artista, la elección del modelo representa “el 50% de la obra”. Luna, hija de una amiga suya, era una niña callada, tranquila y pacífica. En ella encontró una superposición de significados y símbolos que dieron origen a una imagen de gran potencia. No fue una búsqueda consciente, sino un hallazgo que apareció durante el proceso creativo.
La silla
La silla funciona como un instrumento de conocimiento y poder, casi como un altar. Históricamente, quienes impartían órdenes lo hacían sentados. En esta obra, la niña está de pie sobre la silla, lo que refuerza una imagen de firmeza y autoridad interior, a pesar de su fragilidad y su inocencia.
Su mirada no se posa en la materia, sino que la atraviesa. Es, para Cuttica, la mirada de la conciencia, un ejercicio de conexión total con el entorno y con uno mismo.
Feminidad y repetición
Estas obras expresan una feminidad esencial, no transculturada. Para el artista, en la actualidad existe un desequilibrio entre el Yin y el Yang: exceso de transmisión, de ruido y de confrontación, y escasez de escucha y receptividad. La figura de la niña encarna aquello que, según él, la sociedad ha perdido y añora.
La repetición de este motivo no es una limitación creativa, sino una forma de profundización, un concepto ligado al budismo. Cada repetición es distinta porque el artista nunca es el mismo. Repetir es orar, es entrar más hondo en el sentido.
Arte, vocación y camino interior
Cuttica decidió ser artista a los ocho años, cuando experimentó estados profundos de concentración y goce similares a la meditación. Desde entonces se prometió no abandonar nunca esa dimensión. A los doce comenzó a trabajar de manera metódica y sostuvo ese compromiso hasta hoy.
Para él, el arte es un camino hacia una espiritualidad verdadera, más allá de las religiones. Pintar es meditar: un modo de acceder al silencio interior, a la belleza y al entusiasmo innato que todos los niños poseen antes de perderlo.
Describe su camino artístico como un proceso que va desde la copia de la realidad visible, hacia la revelación de lo invisible; luego las emociones, el grito catártico, el vacío y, finalmente, el silencio, que considera el estado más elocuente y poderoso de su obra.
El extranjero permanente
Cuttica se define a sí mismo como “un extranjero constante”. Siempre se sintió ajeno, incluso en su propio país y en su familia. Desde ese lugar accede, según él, a una libertad profunda: sentir que cualquier lugar del mundo puede ser su hogar.
No cree en las fronteras del arte ni en categorías nacionales. Para él, el arte es un lenguaje universal, cuya tarea es hacer visible lo invisible, como decía Paul Klee.
Argentina y Estados Unidos
Hijo de inmigrantes italianos antifascistas que huyeron de Europa a principios del siglo XX, Cuttica sostiene que dejó la Argentina por una pérdida de valores como la ética, la educación y la cortesía, indispensables para su forma de vivir. Encuentra en Estados Unidos una continuidad del “sueño original” que, a su entender, se perdió en su país natal.
El lenguaje y los títulos
Amante del lenguaje y de la etimología, utiliza palabras filosóficas de origen griego para titular sus exposiciones: Ataraxia, Nefelibata, Serendipia. Estas palabras condensan conceptos complejos:
Ataraxia: ausencia de perturbación; un estado mental de paz que los griegos asociaban con la verdadera felicidad.
Nefelibata: quien vive en las nubes, en otra dimensión, guiado por el romanticismo.
Serendipia: el hallazgo de la belleza donde no se la estaba buscando.
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En ProyectoGarlo hemos investigado sobre la pintura y la filosofía del artista argentino Eugenio Cuttica. Fruto de esta observación activa hemos encontrado una entrevista en YouTube, que os presentamos completa, a continuación. Muchas Gracias.
Aquí desde ProyectoGarlo hemos fragmentado un momento de la entrevista en este programa televisivo de Argentina.


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