12 Ene Las mujeres iraníes son clave en la revolución actual.
La activista iraní Nilufar Saberi, exiliada en España, confía en que las protestas provoquen la caída…
En el mundo actual del periodismo he encontrado esta publicación redactada por Antonio Navarro Actualizado: 12/01/2026 – 03:45h en Artículo14 Periodismo por la Igualdad, os lo copio en la Plataforma de Arte y Cultura ProyectoGarlo desde Córdoba España para su difusión.
El triunfo de la Revolución Islámica la obligó a exiliarse en España en 1980, y no ha dejado desde entonces de trabajar en la distancia por el fin del régimen de los mulás en Irán. La activista por los derechos humanos Nilufar Saberi confía en que la teocracia que impera desde hace más de 45 años en su país esté en el principio del fin. “Ya no pedimos reformas, justicia social o derechos para las mujeres, exigimos el fin de la teocracia y el establecimiento de una democracia secular. Llevamos persiguiendo este objetivo desde hace décadas. El sistema es irreformable porque está basado en leyes divinas, así que sólo puede ser derrocado. Y esperamos que esta vez sea la definitiva”, asegura a Artículo14 desde la capital de España de regreso de las concentraciones convocadas en apoyo del pueblo iraní en esta hora crítica.
Como tantos millones de iraníes en la diáspora, Saberi, una de las figuras más destacadas en España del movimiento Mujer, Vida, Libertad -nacido en la estela de la muerte en Teherán de la estudiante Mahsa Amini en custodia policial en septiembre de 2022- aguarda con una mezcla de ilusión y preocupación las noticias que llegan este fin de semana con cuentagotas desde Irán. El apagón de Internet decretado por el régimen el jueves complica sobremanera conocer qué está ocurriendo en las calles de las ciudades iraníes al cumplirse las dos semanas de protestas. “Perdí el contacto con mi familia en la mañana del sábado. No sé nada de ellos”, admite.
El balance provisional de las organizaciones en defensa de los derechos humanos encargadas del monitoreo de víctimas eleva ya por encima de 65 el número de muertos -aunque otras fuentes sobre el terreno aseguran que la cifra real ha alcanzado los dos centenares de fallecidos– como consecuencia de la intervención de las Fuerzas de Seguridad contra los manifestantes. Lo que comenzó como una protesta de comerciantes del Gran Bazar de Teherán ha tornado rápidamente en una impugnación general de la teocracia nacida de la Revolución de 1979.
La economía, el desencadenante de la revuelta
Si el régimen era un anacronismo del que la mayoría de la población -en un país muy joven- había desconectado hace décadas, el desencadenante último de la mayor rebelión de la calle han sido los padecimientos económicos de los hogares iraníes. La inflación, la depreciación del rial, las sanciones internacionales y los problemas de suministro de luz y agua han colmado la paciencia de los iraníes. “El iraní quiere tener una vida normal. Además de sufrir una teocracia, la vida se ha hecho imposible para la gente, y ni las tres comidas al día están garantizadas, como tampoco el suministro de agua y eléctrico. Hay mucha gente que está pasando necesidad en nuestro país”, recuerda Saberi.
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