Quinto: la presencia periodística y el trabajo institucional
Además de su actividad literaria y radiofónica, Salem Al-Abbar fundó el periódico Akhbar Benghazi, que continuó publicándose durante más de veintitrés años sin interrupción, sustentado únicamente con recursos propios y sin apoyo externo. Esta experiencia representa un modelo excepcional en el periodismo local en términos de continuidad e independencia.
También asumió la dirección editorial de varias revistas culturales, entre ellas Las Cuatro Estaciones, perteneciente a la Asociación de Escritores y Literatos, y la revista La Cultura Árabe. Asimismo, fue elegido presidente de la Asociación de Escritores de Benghazi y fue uno de los fundadores de su filial en 1979 junto con un grupo de escritores, entre ellos el poeta Ali Al-Fazani,,Saad Nafu وmohamad Mahjub y Abdurazeg bu keit.
Sexto: reconocimiento crítico y difusión árabe e internacional
Las obras de Salem Al-Abbar recibieron amplia atención crítica por parte de numerosos críticos árabes y extranjeros, entre ellos la crítica argelina Fadila Al Farouk, el crítico francés Edgar Weber, el crítico iraquí Adhab Al-Rikabi y ِAbdulhakim Malki .
Asimismo, el novelista universal Naguib Mahfouz elogió a Salem Al-Abbar describiéndolo como un distinguido cuentista árabe durante una entrevista concedida a Radio Monte Carlo tras recibir el Premio Nobel.
Además, sus escritos fueron estudiados por importantes críticos de Marruecos, Egipto e Italia durante la celebración de la traducción de su colección de cuentos El juego.
Sus textos fueron publicados en numerosos periódicos y revistas árabes, como Al-Kifah Al-Arabi, Al-Mawqif Al-Arabi y Al-Alam de Marruecos. También se realizaron entrevistas radiales y periodísticas con él en Iraq, Marruecos, Egipto, Líbano, Yemen y Omán, donde algunas de sus historias fueron transmitidas por la radio omaní.
Séptimo: la dimensión cultural y el mensaje intelectual
La experiencia de Salem Al-Abbar trasciende los límites de la escritura literaria para convertirse en un proyecto cultural integral basado en el apoyo a la creatividad, el descubrimiento de talentos y la restitución del valor de la escritura como acto humano y cultural al mismo tiempo. Él no considera la literatura como un producto individual, sino como un movimiento interactivo entre el escritor, el lector y la sociedad.
Su presencia en la escena cultural libia no está ligada únicamente a su creatividad personal, sino también a su papel en la fundación de instituciones culturales y mediáticas que contribuyeron a moldear el panorama literario moderno en Benghazi y en Libia en general.
La experiencia de Salem Al-Abbar constituye un modelo integral del intelectual que logró unir la creatividad narrativa, la crítica literaria, el trabajo mediático y la práctica cultural institucional. Gracias a esta diversidad, consiguió construir una presencia cultural duradera basada en la interacción entre texto, pensamiento y sociedad, así como entre escritura y acción cultural viva.
Su experiencia sigue siendo una de las más importantes de la literatura libia moderna, no solo por los textos que produjo, sino también por su contribución a la formación de una conciencia cultural y literaria integral que convirtió la escritura en un proyecto humano y cultural abierto hacia el futuro.
Octavo: la dimensión humana… cuando la escritura se transforma en experiencia existencial
La experiencia de Salem Al-Abbar no se detiene en los límites de la creatividad, la crítica y el trabajo cultural, sino que se extiende hacia una profunda dimensión humana, manifestada en su condición de padre de uno de los mártires, una experiencia que dejó una huella existencial evidente en su visión de la vida y la muerte, y en el significado de la pérdida y la eternidad. En una publicación suya del año 2012, encontré palabras que me atrajeron profundamente y que intenté releer y analizar para comprender la esencia de ese dolor interior.
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