13 Nov Susy leyendo las novelas de Garlo.
El Diario del Arte es una novela del artista Juanjo Garlo. En su tercera parte narra la vida del Grupo Horizonte en destinos especiales
DIARIO DEL ARTE III
En las miradas furtivas nos entregamos a la pasión de contemplar las pinturas de la Iglesia de San Andrés, mientras escuchamos, de lejos, el soniquete constante de esta lluvia otoñal en Córdoba. Bellos lienzos del pintor Antonio del Castillo, atentamente seguía tus explicaciones, Juan, mientras mis bragas se mojaban con una cristalina sonoridad al balbuceo de tus dedos indicándome los detalles pictóricos. Yo, Susana, te miraba y te encandilaba con mi blusa entreabierta, donde podías contemplar mis senos con pezones erectos. Sabía que tu mirada triste se iluminaba cada vez más, sintiendo de cerca tu verga abultada en el pantalón. No puedes disimular que nos atraemos, y en este diario del arte estoy, por fin, escribiéndolo para que Eustaquio en unos días lo relea, y quizás también se entusiasme con su mentalidad abierta.
Siempre me has dicho que Eus relee las anotaciones de todos lo que participáis en la novela. Ahora me ha tocado a mí, tu novia que soy, y voy a dar todo tipo de detalles de nuestros paseos literarios – pictóricos por la ciudad de Córdoba y provincia.
Aunque nuestra relación se basa en el Arte, a raíz de una visita al Museo de Bellas Artes nos encontramos en la sala de Antonio del Castillo, contemplando la nueva adquisición «La Huida a Egipto». Lo vi allí sentado tomando notas mientras yo pasaba por la sala. Iba con un vestido largo blanco con chaqueta azul marino, mis gafas moradas y un coqueto sombrero a la moda de los años 1920. Juan iba vestido muy informal, camisa y pantalón vaquero. Lo que me llamó la atención fueron sus finos dedos, pensando «Le gustará tocar el piano de casa». Con discreción le pregunté que si conocía el nombre del pintor del lienzo nuevo. A lo que me respondió con una sonrisa cálida: «Sí, señora es del gran pintor cordobés Antonio del Castillo». Estuvimos quince minutos dialogando sobre el resto de lienzos de la sala, y yo con mi atrevimiento natural le iba contando sobre las pinturas de los hermanos Rafael, Enrique y Julio Romero de Torres, de las que soy una ferviente estudiante.
Nos recorrimos todo el Museo de Bellas Artes, epicentro del Arte en Córdoba, ubicado en la Plaza del Potro dentro del antiguo hospital de la Caridad. Una joya auténtica. Aunque para mi el mayor descubrimiento fue conocer a Juan. Hace unos ocho meses que estamos juntos visitando todos los sitios patrimoniales de la ciudad. Juan es el ayudante bibliotecario de Eustaquio, colabora en las investigaciones de Gertrudis y acompaña al grupo Horizonte en algunas tareas de información sobre personas y entidades relacionadas con las misiones especiales. La última en la que ha estado participando es el desmantelamiento de una red de narcotráfico en la campiña andaluza entre Cádiz, Sevilla y Córdoba. Juan estuvo recabando información catastral de algunas fincas agropecuarias y ganaderas en el territorio, haciendo tareas de inventario y reportaje fotográfico donde yo estuve acompañándolo como si fueramos dos turistas viajeros. La verdad fue una experiencia explosiva por la trama y los lugares visitados en pueblos andaluces. Siempre estuvimos vigilados por Narciso y Rebecca, los jefes élites de Horizonte.
Recuerdo en una posada de un pueblo en la provincia de Sevilla, estuvimos almorzando mientras Juan tomaba nota en su cuaderno. Yo con soltura llevaba desabrochada la camisa sin sujetador para que se notará más mis gorditos pezones. Observé a un joven en la barra del bar, como me estaba devorando sin tocarme, mientras Juan seguía escribiendo afanosamente. En un momento me excuse de la mesa, levantándome y bajando mi mini falda con mis manos pasando por delante de Juan, pues a él le encanta este tipo de provocación, aunque se estaba haciendo el concentrado. Al caminar hacia el cuarto de baño, notaba las miradas del joven del bar, y al rato sus pasos hacia el baño a escasos segundos. Antes de llegar a la puerta del baño, el joven se adelantó abriéndome la puerta y yo desabroche un botón de la camisa para que viera mis senos espléndidos. En otra mesa estaban Rebecca y Narciso almorzando también, observando lo que estaba sucediendo y esperando a una persona de la Interpol para organizar el operativo.
Mientras estaba en el baño haciendo mis cositas, algo ligero, y perfumando mi cuerpo. Empecé a sentir un sonido jadeante en la pared contigua, donde escuché al joven del bar, gritando. Yo pensé: «Este chiquillo se estará acariciando su verga tras verme los pechos». Cuando salí del baño, me lo encontré allí mismo, con su verga hinchada y erecta aún, a lo que con sumo cuidado le dije: «Chiquillo ya te vale, tanto te he puesto así, anda escóndela que mi novio está afuera, dame tu teléfono yo te llamo después». El joven me dio su número, plácidamente se acercó a mi dándome un beso en la mejilla, diciéndome: «Si fuera tu novio no te escapabas». Yo sonreí con mirada traviesa, y salí a paso ligero hasta la mesa donde seguía Juan escribiendo aún.
A los pocos minutos, Juan guardó el cuaderno en su mochila, preguntándome: «¿Qué ha pasado en el baño, vi al joven del bar entrar tras de ti?. Yo le respondí: «¡ Lo de siempre Juan, ya sabes me ha propuesto quedar con él después, le pedí el número de teléfono, aquí lo tienes, si quieres luego lo llamas tú, amor!!. Mi novio, Juan, se levantó yendo a la barra donde estaba el joven para pedir la cuenta, mientras yo escribía al joven a su número el siguiente mensaje: «Cariño, me ha gustado ver tu verga tan gruesa, cuando mi novio se vaya a una reunión te aviso, vienes a acompañarme en el hotel». Este tipo de juegos eróticos son los que me gusta compartir con Juan, al que le cuento siempre todo movimiento.
Mientras estaba en la otra mesa, Rebecca, Narciso y el agente de la Interpol, preparándose para la actuación nocturna en una de las fincas localizadas de la red. Rebecca al ver la situación con Juan y el joven del bar, se acercó un rato a acompañarme, contándole lo sucedido. Rebecca me avisó sobre el joven del bar, él era el sobrino de uno de los narcos de la comarca sevillana. Por lo que me aconsejo que tuviera cuidado por la implicación en la misión. Ella sabe cómo soy yo en relación a los hombres, que me gusta el juego erótico, diciéndome que no bajará la guardia ante él. A Juan se lo conté todo en el hotel, y él me dijo: «Susana he estado observando el asunto del joven contigo, entiendo que quieras jugar hasta un límite, sé lo atrevida y pícara que eres, somos novios, tenemos libertad pero este joven está muy implicado en la trama, y si quedas con él, tienes que saber que la habitación está totalmente vigilada por cámaras de seguimiento. Si quieres jugar, juega, pero te estaremos observando».
Eustaquio cuando esté leyendo este capítulo de la tercera parte de la novela Diario del Arte, se pondrá muy contento sobre la intriga e imaginación sobre lo sucedido o no entre el joven del bar y yo la novia de su ayudante Juan. Al día siguiente le preguntará a Juan sobre cómo terminó la historia, pues aquí no contaré nada más, se queda en la intimidad mía que lo estoy ahora escribiendo.
La misión fue abortada en este municipio sevillano debido a la implicación de un fiscal en la trama, dando la Interpol un aviso de bloqueo, para seguir con las pesquisas con la finalidad de capturar a los máximos responsables en la distribución de toneladas de cocaína, heroína y pastillas, e incluso responsables judiciales y políticos. La red, a medida de las investigaciones, iba en crescendo. Narciso y Rebecca nos reunieron en el Parador Nacional de Carmona para ponernos en sobreaviso de las implicaciones a nivel estatal de la trama.
Volviendo a nuestros paseos por Córdoba, visitando las iglesias fernandinas y sitios del patrimonio arqueológico, entre ellos la red abastecimiento de agua antigua y los diversos hornos recuperados, os puedo adelantar que Juan es un virtuoso en conocimientos y en saber hacerme el amor en cualquier momento. Somos los dos muy felices en nuestra relación, a pesar de nuestras excentricidades y juegos eróticos, sobre todo en el cine, el teatro y ciertos espacios litúrgicos cordobeses, donde nuestra fantasía sexual siempre se desborda. Bien son las dos de la madrugada, sigo leyendo la novela de Garlo mientras espero la llegada de mi novio, Juan. Hoy han tenido una reunión de trabajo en la Universidad, y está a punto de llegar a casa. Mientras os escrito, estoy tomando mi sorbete de mandarina, leo la novela y pienso qué hacerle esta noche en la cama a mi amado mientras contemplamos la constelación de Orión desde la sierra de Córdoba. Gracias, Buenas noches !!!. 14 noviembre 2025.
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