02 Oct Caminante por las Esculturas de Córdoba.
Juan, ayudante bibliotecario de la Casa Palacio nos descubre la importancia de las Esculturas de Córdoba…
Caminante, son tus huellas el camino y nada más; Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar. Antonio Machado.
Magnolia ha expresado toda su admiración por la artista, creadora, bailarina e intelectual Tórtola Valencia, en anteriores páginas, con sumo respeto a las fuentes históricas investigadas durante años a raíz de su trabajo como modista de la Alta Sociedad Europea. Hoy, treinta de septiembre del presente año 2025, vamos a invitar a Juan el ayudante bibliotecario de Eustaquio que nos escriba sobre su pasión: La Escultura.
Buenas tardes, me llamo Juan, llevo trabajando para Eustaquio y Gertrudis desde hace veinte años; fue terminar la Facultad, y conocer a «mi familia» una mañana en el Patio de los Naranjos de la Mezquita – Catedral de Córdoba. Lo vivo como hubiera sido ayer, pero han pasado bastante años. Siempre he estado pendiente de los quehaceres diarios en esta Casa Palacio, sobre todo en el encargo de organizar la extensa, prolífica y exclusiva Gran Biblioteca existente. He estado involucrado en la transformación habitacional del armazón de estos miles de ejemplares, dispuestos por temáticas, destacando el llamado: «Viajes por el mundo», donde Gertrudis y Eustaquio han invertido tiempo y dinero.
Nací en 1973 en esta querida Córdoba, de pequeño leí la novela de Pío Baroja «La Feria de los Discretos» (1905) y la poesía de Antonio Machado. En casa siempre veía a mi madre con un libro en sus manos, leyendo en voz alta, creo que le servía de relajación tras las horas de trabajo en Telefónica. Con mi padre paseaba por la Córdoba Antigua, siempre visitábamos la Iglesia de la Merced, donde habían estado internos mis padres, hasta que se casaron en 1972. Recuerdo el bar Puerto Rico donde se reunía mi padre con sus compañeros de la Fábrica de Carbonell, y yo me entretenía montando en el caballo «máquinita» de donde divisaba la gran Sierra Morena. Con mi padre paseábamos por las calles y plazas, enseñándome las estatuas y los edificios históricos, alguna que otra anécdota. Cuando inicié los estudios universitarios en la Facultad de Filosofía y Letras, me empezó a fascinar la arqueología y la geografía, considerando especialmente el estudio de los grandes escultores a lo largo de la historia.
En la Casa Palacio La Escultura está presente desde el portón, el zaguán, el patio principal, estancias privadas y en el taller estudio de Gema, donde todos la familia y amistades hemos sido retratados, unos con resistencia y otros con gratitud. Eustaquio tiene una manía muy destacada en relación al Arte, el que entre por la «puerta» retrato escultórico para su hogar. Menudo es el Sr. Eustaquio, para decirle que No. Recuerdo cuando me tocó a mi estar con Gema en el estudio para posar, haciéndome mi rostro no de frente, sino mirando hacia atrás a petición mía. Fue una experiencia maravillosa.
Como llevo en la Casa Palacio tantos años viviendo, «a ratos», me conozco los pasadizos secretos entre las habitaciones, y cuando llega un cliente al taller escultórico, siempre estoy observando sin que me vean. Gema ya lo sabe, pero resulta interesante el diálogo que se genera, y como las manos de Gema van creando la esencia del retratado en arcilla, para después pasarlo a Bronce o a Mármol de Carrara. Es una experiencia mágica.
Incluso en el taller escultórico de Gema existen varias esculturas de animales realizadas en piedra calcárea de procedencia de la Bahía de Cádiz, el Puerto de Santa María, el monte de San Cristóbal. Gema ha estudiado bellas artes en Sevilla, especializándose en Madrid, París y Pietrasanta; en este proceso formativo Eustaquio siempre ha estado colaborando en sus viajes y aprendizajes. Aunque ella crea en Córdoba, sus principales clientes son de otros países. Hace unos días estando yo en el patio principal, pulsaron el timbre en el portón y fui a abrir. Era una visita concertada con Gema, una familia de tres personas, el señor se dirigió con estas palabras: «Buenos días, somos la Familia Urtea, del Marquesado del Zenete, teníamos una cita con la escultora Gema.» A lo que yo respondí: «Si y estamos esperando su visita, me pueden acompañar al patio principal, enseguida se presenta Gema para recibirlos». A los minutos, Gema estaba en el patio, comenzando a hablar en francés, yo me subí a la Biblioteca, y ellos estuvieron tres horas en el taller. Como veía que tardaban, accedí por el pasadizo hasta el taller, y mire la escena: «Estaba la familia colocada en una mesa mientras Gema creaba el grupo escultórico, realizando su magia, hablaban en francés». Quizás lo del idioma sería para que no me enterara.
«Caminante no hay camino, se hace camino al andar» esta frase la tarareo cada vez que despierto, desayuno y planifico el día. Resido en el barrio de Valdeolleros en una casa patio, herencia familiar, donde lucen las flores por doquier, quizás sea en recuerdo de mis antepasados. Intento que perviva la tradición cordobesa. Los días de descanso, mis pasos toman rumbo hacia las Esculturas de Córdoba, siempre realizo la misma ruta cultural, además de homenajear a los ilustres cordobeses representados y sus autores, me sirve para hacer ejercicio y contemplar las bellezas donde se encuentran emplazados.
La primera escultura visitada es la ubicada en la Avenida Al-Nasir, Nte. Sierra, 14006 Córdoba, según me informa el Google Maps, titulada «Vientos de Cambio», año 2003, realizada en bronce y es obra del escultor cordobés José María Serrano Carriel. En una entrevista publicada en CÓRDOBA HOY, el escultor a una pregunta del periodista responde así: «
Hábleme de esa obra, ‘Vientos de cambio’. ¿Por qué poner a un ser prácticamente de Cómic junto a un niño tan tierno? Es un contraste muy fuerte.
A mí no me gusta hablar de mi obra cuando ya está hecha. Siempre lo he dicho. Creo que lo mejor es que sea la obra la que hable. Pero surgió cuando se eliminan las barreras de las vías del tren y que dividían de forma absurda a Córdoba en dos, y se hace esa zona peatonal para la ciudad. Se abrió una zona diáfana y había un tanto por ciento, un 0,5, que se tenía que dedicar a obra pública y sobre todo en esculturas. Se planeó un concurso público por parte de Procórdoba, en ese año por suerte para mí estaba en el Gobierno local IU y PSOE y los socialistas estaban en Urbanismo y querían hacer algo excepcional: sacar a concurso público con tiempo suficiente para que los participantes se preparan con tiempo. Era algo muy abierto y en el jurado había asociaciones de vecinos de la zona, la Universidad de Córdoba (UCO), arquitectos, artistas y el propio Ayuntamiento. Mi idea era aunar las dos Córdobas: La que nacía nueva con ese plan y la que se considera clásica. Quería hacer ver a un padre que le enseña al hijo la ciudad nueva y que le dice que todo lo que ve es suyo. También quería poner el toque en el concepto de Arte Contemporáneo que a mí me ha marcado. Pienso que no eres artista de verdad hasta que no dominas la materia y no dominas de verdad lo clásico.»
La observo desde diversas posiciones para captar las sensaciones, las perspectivas, sus múltiples significados, incluso me siento en el podium, preparando la mochila, la cámara de fotografías y con el mapa en la mano, me dirijo a ….
Escasos metros contemplo el Monumento en homenaje a las 345 víctimas cordobesas del nazismo alemán, que fueron deportadas a los campos de exterminio nazis por defender la libertad en la Segunda Guerra Mundial. Más de dos tercios de ellos murieron en el exterminio nazi; solo 90 lograron salir con vida tras la liberación del campo de Mauthausen. Este monumento realizado en cobre, por el escultor fue inaugurado en 2018, recibiendo el nombre la Glorieta de Ciudad de Nüremberg. He encontrado esta información sobre el monumento, todo lo anoto en un cuaderno, dice así: «El proyecto se denomina Stolpersteine (Piedras de la memoria) y su autor es el artista alemán Günter Demnig. Cada piedra es fabricada manualmente por el artista Michael Friedrichs-Friedlaender, como contraposición al exterminio masivo y despersonalizado de los nazis.»
El camino es pausado, tranquilo, me fijo en las bandas de colores del paseo, roja y gris, interesante unión, en alusión «quizás» a las dovelas de los arcos de la Mezquita – Catedral de Córdoba. Ya he llegado al lugar, saludando con gesto romano a tan ilustres pensadores Nerón, Minerva y Séneca en la Glorieta Llanos del Pretorio, o Plaza de España.
En Abc, año 2014, escribieron sobre esta Escultura, aquí he apuntado en el diario del arte estas anotaciones: «La obra fue esculpida por Eduardo Barrón y premiada en la Exposición de 1904. Su propietario era del Museo del Prado pero se estaba cedida al Ayuntamiento de Córdoba. El Gobierno la compró por 5.000 pesetas de la época. Una de las curiosidades es que el presidente Antonio Maura recibió una miniatura de la obra, cuyo nombre es «La educación de Nerón» como regalo del autor.
El Prado reclamó el original en 2007 (para después cederla restaurada al museo del autor en Zamora, gran negocio para la ciudad) y el Consistorio decidió hacerle una copia en bronce. Costó unos 300.000 que se pagaron a medias con Cajasur. El gobierno de IU decidió llevarla a un espacio público ante la reforma de la planta baja del edificio municipal para ampliar las instalaciones de atención al público. Desde 2014 se está esperando el traslado definitivo a Capitulares, ya estamos en 2025 pero no se escucha nada al respecto en Córdoba. Nerón dejará de escuchar con cara de fastidio los consejos de su preceptor, Séneca, ante Minerva en medio de la glorieta oval del Pretorio.»
Justamente en el otro extremo de la Plaza de España (2021) se encuentra el Monumento Escultórico dedicado a las Víctimas del Terrorismo en España, en el que ondea la bandera española cada día. Y muy cerca el monolito dedicado a las mujeres de la Policía Local asesinadas, María Ángeles y Marisol, en 1996 por los atracadores de la banda italiana de la nariz. El monumento se colocó el 18 de diciembre de 2018 en El Pretorio coincidiendo con el 150 aniversario del Reglamento de la Guardia Diurna de Córdoba, antecedente de la actual Policía Local. Las conocían como valientes patrulleras. Eran como hermanas y murieron juntas, cosidas a balazos por un italiano líder de un grupo «anarquista, anticapitalista y expropiador». Son las heroínas de Córdoba.
En el mismo lugar donde el atracador italiano las mató a bocajarro y a sangre fría con una ráfaga de su subfusil «Madsen» de guerra mientras estaban detenidas en este paso de peatones, en la confluencia de la calle Acera de Guerrita, la avenida de América y la glorieta de Los Llanos del Pretorio. Se encuentra el primer monumento realizado en 2002, donde cada año desde 1996 se celebra un acto de homenaje y recuerdo a su valía como agentes de la policía local de Córdoba. Siempre que camino por este sitio, en el que estaba situada la Ermita del Pretorio, rezo por ellas.
Desde aquí mis pasos me llevan hasta la portada de la Iglesia de la Merced, cruzo el semáforo para contemplar el custodio de San Rafael ubicado en el remate de la portada barroca. No me canso de hacer fotos a esta majestuosa arquitectura, tanto que sus colores son inspiradores para mis pinturas. Antes de entrar al jardín de la Plaza de Colón, me encuentro con un conjunto escultórico Fuente con homenaje a la Mujer Cordobesa, en bronce, realizado por el escultor José Manuel Belmonte Cortés, en 2003.
La obra representa, en bronce, dos mujeres típicas cordobesas, una en cada lado de la fuente. Una lleva un cántaro en la cadera, y la otra tiene una mano en el agua y al lado un cántaro. Ambas, peinadas con las antiguas y típicos moños y peinetas cordobesas.
La obra tiene una placa añadida donde se leen unos versos del poeta Miguel Salcedo Hierro:
«Mujeres del amor presas,
y belleza recóndita y prudente:
Renovando promesas
de ser eternamente de Córdoba,
en el agua de la fuente»
Dentro de la Plaza de Colón siempre me siento en un banco para contemplar la espléndida Fuente, y desemboco en la Torre de la Malmuerta, cruzo el semáforo, divisando el Busto de Carlos Carbonell Morand que se encuentra en la Plaza Flor del Olivo de nuestra apacible ciudad. Este monumento, realizado en bronce y pedestal de granito por Mateo Inurria, honra al fundador de la empresa Carbonell y fue instalado en su ubicación actual en 2016. Este monumento fue realizado en el año 1918, estando emplazado en el jardín de entrada de la Casa Carbonell, en la calle Ángel de Saavedra. En 1980 se trasladó a la factoría Carbonell y Compañía S.A. a las afueras de Córdoba. Con fecha posterior se inicio un nuevo traslado hasta el emplazamiento actual frente a la Torre de la Malmuerta. Desde aquí siguiendo mi hoja de ruta llego hasta la Puerta del Colodro, desciendo hasta la Plaza de la Lagunilla para rendir culto «taurino» al torero Manolete. Este busto está realizado en bronce por Juan de Ávalos en 1948, como homenaje al diestro que vivió, en una casa modesta desde donde salía a torear, en esta plaza cordobesa en el barrio de Santa Marina, en pleno Casco Histórico de Córdoba. En 2017 dentro del centenario del nacimiento de Manolete se impulsó la restauración del monumento dedicado al torero. Aquí vuelvo a sentarme en el banco, y leo unas publicaciones taurinas publicadas en la Revista La Lidia, Madrid, donde aparecen crónicas dedicadas a las faenas de Manolete tanto en España como en América.
CONTINUARÁ…..
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